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¿Tontería o el inicio del cambio?

¿Tontería o el inicio del cambio?

Hace tiempo, una consultante era muy reacia y descreída de los cambios que pudiera hacer.  Ocupaba casi toda la sesión quejándose continuamente de los mismos temas.  Indefectiblemente, al final, me decía: “Ah! Una pavada…” (un argentinismo por tontería, una cosa menor) y procedía a contarme algún avance que había sucedido.  Nunca le daba importancia y lo contaba como algo descolgado de lo que estábamos tratando y de forma que no pudiésemos elaborarlo.  Cuando me di cuenta, le hice notar sus resistencias y comenzó revertirlas poco a poco. Observo que, de alguna forma u otra, todos hacemos lo mismo: matamos el retoño cuando está surgiendo. somos pisabrotes.  La manera más usual es quitándole valor, disminuyéndolo.  Generalmente, estamos esperando enormes movimientos, como si la inercia que traemos fuera a revertirse instantáneamente.  Entonces, despreciamos los pequeños tránsitos como si no fuesen significativos.  Sin embargo, ellos son el indicio de que estamos transformándonos verdaderamente.   Cuando plantamos una semilla y el brote está apareciendo, debemos cuidarlo y protegerlo, alegrándonos de su existencia.  Así, le daremos vigor y podrá crecer fuerte y seguro.  Tomar conciencia del inicio de una corriente hacia un nuevo espacio, felicitándonos y agradeciendo, es la mejor forma de que...
¿Tus problemas son vendidos como soluciones por el sistema?

¿Tus problemas son vendidos como soluciones por el sistema?

“Al final, la mayoría de la cosas que me preocupan son producto de mandatos sociales”, concluyó Silvia, una consultante.  Estábamos elaborando su sobrepeso y los significados psicológicos.  Aún quedaba un hecho importante: la imagen que proyectaba.  Para la mayoría de los que la rodean, ella es hermosa y encantadora, sin importar sus kilos de más.  Para ella, son un infierno que la lleva a criticarse y juzgarse impiadosamente.  Pero, ¿cuánto de esto es una construcción social, un mandato de delgadez y atractivo que exige su tributo?  El modelo corporal instalado empuja ya no solo a las mujeres sino también a los hombres, no solo a los adultos sino también a los niños.  En ciertos niveles, puede ser un mandamiento fuertemente asociado al éxito, a la aprobación, a la pertenencia y suponer una ventaja. Los bienes materiales, las vacaciones, las ropas, las escuelas, las residencias, en resumen, el estilo de vida constituye otro requerimiento al que estamos sometidos, de acuerdo a la categoría socio-económica en la que estemos. Silvia se está planteando seriamente si quiere seguir estando en una metrópoli tan estresante y enorme como Buenos Aires.  Una ciudad del interior puede representar una mejor vida para sus hijas, con menos agobio para ella y su esposo, con un contacto habitual con la naturaleza, con más tranquilidad y placer. Cuando tenía alrededor de 25 años (hace unos 35), entré en una euforia de múltiples actividades que me resultaban muy gratificantes, pero, a la vez me hacían sentir apremiada y ansiosa.  Como tiendo a preguntarme qué hay debajo de lo que me pasa, pronto descubrí que la cultura estaba cambiando y...
Acerca de “sanar” a otros

Acerca de “sanar” a otros

Creemos que el don de la sanación es lo mejor que podemos dar a quien la necesita, y lo es; siempre que la quiera y esté preparado para ella.  Pero a menudo vemos y nos damos cuenta de la necesidad de sanación en otros – especialmente quienes somos intensamente empáticos – y asumimos automáticamente que quieren ser sanados.  De modo que los bañamos en nuestra luz sanadora, y descubrimos que nos rechazan a todo nivel. ¿Por qué?  Porque antes de brindar sanación a quien creemos que la necesita, debemos preguntar primero qué quieren, ya que – por más que suene a blasfemia – no todos quieren ser sanados ni recibir sanación, y lucharán con todo lo que disponen si uno trata de darles una sanación para la que no están preparados. Por más que, con la mejor intención, brindemos sanación a quien sabemos que sufre, que está lastimado, y cuya vida está limitada por la presencia del miedo y el dolor,  dar a alguien una sanación que no han pedido, no quieren, y para la que no están preparados, equivale a arrogancia espiritual y manipulación energética.  Sí, incluso cuando sabes que están tirados en el piso, si tratas de levantarlos antes que estén listos para levantarse, apartarán tu mano de un golpe y te dirán que los dejes tranquilos.  ¿Por qué? Porque no es que tengan miedo de la sanación, sino de lo que sucederá una vez que estén sanados.  Se sienten más poderosos en su estado no sanado, que es su zona de comodidad,  que si los sanan, cosa que no sólo es su zona de incomodidad sino...
Fluyendo con la onda verde

Fluyendo con la onda verde

Está en el deseo y en la fantasía de todos que, con un par de afirmaciones y un plan de lo que deseamos, el mundo se transformará inmediatamente. Cuando no sucede así, se vuelve a lo mismo y, cuando aparece un nuevo libro, un nuevo terapeuta, un nuevo curso, la esperanza renace… para decaer otra vez cuando los resultados no se dan. Eso es poner el poder en el afuera. Nadie lo hace por uno. Es cierto que un terapeuta puede aportar recursos eficaces y una energía de arranque que marque una diferencia, pero el que hace el trabajo es cada uno. Aquí hay dos factores de una mísma índole a tener en cuenta: al inicio, es pesado sustraerse de la densidad de la tercera dimensión y de lo que está pululando cual plaga en cualquier lado. Se necesita constancia y una continua conciencia para RECORDARSE quien uno es y no caer en los lamentos y las vacilaciones del ego. Es totalmente normal caer una y mil veces hasta que exista una conexión más constante con el Ser que Somos. El tema aquí es volver. Si sabemos adónde, será fácil hacerlo cada vez que nos perdamos: YO SOY. YO SOY UN SER DE LUZ. YO PUEDO. El otro tema es que, al estar en una nueva rejilla magnética, los tiempos y los procesos están acelerados. Al enlazarnos con la Nueva Energía y sus paradigmas, pueden darse situaciones maravillosas. Estoy recibiendo pacientes con largos años de sufrimiento que han llegado al tope (algo común en estos días) y que, por un lado, quieren resultados inmediatos porque están hartos del dolor...
¿Tu alimentación sirve a una vida conciente?

¿Tu alimentación sirve a una vida conciente?

La semana pasada, un importante diario publicó una nota acerca de las probabilidades de una alimentación sin carne a nivel mundial y se generaron más de 2.500 comentarios en pocas horas, la mayoría consistentes en burlas y agresiones.  ¿Por qué la comida crea tanta pasión? Siendo una actividad que no podemos eliminar (por lo que se hace tan difícil moderarla) está sujeta a toda clase de opiniones, juicios, consejos, discriminaciones, prohibiciones, proyecciones, alegorías, placeres y disgustos.  Puede ser delicioso hablar de comida, pero últimamente se ha tornado en un asunto para discutir y dividir. Hace más de treinta años que comencé a interesarme por la nutrición, debido a problemas digestivos (me quisieron remover la vesícula o llenarme de pastillas).  Entendí que necesitaba otra aproximación a mis abusos y, en el proceso de aprendizaje, fui escuchando mi cuerpo y dándole lo que necesita (con ciertos “permisos” muy bienvenidos y gozosos). Lo que observé a lo largo del tiempo fue que la comida es mucho más que lo que ponemos en la boca para llenarnos.  Está fuertemente ligada a nuestras emociones y a nuestra imagen.  Desde que por primera vez nos conectamos al pecho de nuestra madre, no solo recibimos su leche sino también cariño, reconocimiento, atención, apoyo, confianza, sustento.  La falta (o el exceso) de estos nutrientes implicará el modo en que lidiaremos con ello en nuestra vida. El “vacío” que podamos haber sentido será generalmente llenado luego con comida, como un sustituto ilusorio.  Sólo elaborando concientemente estas carencias profundas, será posible evitar una relación malsana con la comida. Una teoría interesante es que el sobrepeso puede constituir una metáfora...
Comida pantagruélica

Comida pantagruélica

Sopa Trucha, acompañada de Chablis Cangrejo Carne poco hecha y ensalada, acompañado de Pommard Gallina de Guinea Helado flambeado, acompañado de champagne Mumm Frutas del invernadero Café, puros y aguardiente Esta cena típica de una familia de la aristocracia húngara aparece en “El último encuentro”, un excelente libro de Sandor Marai.  Otras veces, he leído estos tipos de menús y me siguen sorprendiendo las cantidades.   Así como el término “pantagruélico”, estas ingestas forman parte de la antigüedad.  Antes, se comía muchísimo más (los que podían) que ahora y cada vez se continúan bajandolas proporciones y discutiendo más y más acerca de qué se debe comer.   Todo tiene su pro y su contra (vivimos en la dualidad).  Me pregunto qué ganamos y qué perdemos en la insistencia actual por las dietas, la salud y la imagen.  Por lo pronto, esta noche me comeré medio kilo de helado seguramente… aunque diga que será cuarto… Y bien que lo...