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La palabra creadora (y el karma rápido)

La palabra creadora (y el karma rápido)

Ayer, hablaba con una consultante Manifestadora y ella no podía creer cuántas cosas se manifestaban (se creaban) a partir de lo que había pedido o dicho (incluso sin estar verdaderamente consciente de que lo quisiera). Debemos poner mucha atención con las palabras que usamos, con lo que decimos, con lo que sale de nuestra boca, porque ahora la energía está respondiendo rápidamente. Y más de una vez tenemos que hacernos responsables del dicho “Cuidado con lo que pides porque se te puede cumplir”. Otra cosa que está veloz es el karma. “Instant Karma” como proclamó John Lennon, adelantándose a su época. Muchas veces, ya no tenemos que esperar a otra vida ni años para que las consecuencias de nuestro proceder aparezcan golpeándonos los talones. Por lo tanto, cautela y...
Las expectativas que nos amargan la vida

Las expectativas que nos amargan la vida

  Hace muchos años, organicé un taller, el cual resultó un fracaso… según los cálculos que yo había hecho previamente.  Cuando se lo comenté a una prima, que también hacía encuentros, me preguntó cuántas personas habían venido.  “Eran 14”, le dije y ella enseguida me refutó: “¡Fue un éxito!  Ojalá yo reuniera tanta gente”.  Y ahí me di cuenta de cómo las expectativas pueden cambiar la percepción de nuestros logros.   Si nos ponemos a observar nuestros pensamientos (tarea que recomiendo ampliamente), muchos de ellos están basados en expectativas, algunas propias y otras de la familia o de la sociedad.  ¿Cuánto de lo que somos fue moldeado por los deseos de nuestros padres de lo que deberían ser sus hijos?, ¿cuántas de nuestras ideas acerca de lo que debemos ser o tener es lo que la sociedad consumista nos vende todos los días?, ¿cuántas de las peleas que tenemos con nuestra pareja están provocadas por la idealización que creamos?, ¿cuántas peleas internas  son producto de las exigencias que sostenemos acerca de nosotros mismos?   Nos movemos en base a expectativas constantes y ni siquiera nos damos cuenta.  Todo “debe ser” de una cierta forma y, si no lo es, se constituye en un fracaso, en una frustración, en una desilusión.  Y de eso se trata: de la pérdida de una ilusión, que no estaba asentada en la realidad.    Muchas de esas expectativas tienen su origen en el deseo de obtener el cariño, el reconocimiento, la atención, el apoyo, la aprobación de nuestros padres.  Cuanto más estrictos o lejanos hayan sido, más grande la idealización que creamos para conquistarlos. ...
El Sanador Herido

El Sanador Herido

  Este arquetipo es muy común en personas dedicadas a ayudar a los demás, sobre todo en distintas profesiones (como terapeutas, por ejemplo).  Tiene su origen en el hecho de que quien sana también tiene una herida que sanar.  En esa empatía con el otro, encuentra su propia sanación.   Los demás nos reflejan nuestras sombras y nuestras heridas.  Es muy potente este mecanismo y muchos no lo resisten.  Se colocan en el lugar del “ayudador” y se aíslan del dolor propio y ajeno o, por el contrario, lo sobreactúan sin hallar la solución.  De esta forma, en realidad no ayudan ni se ayudan; eternizan las heridas y niegan las sombras, en una falsa (e inconsciente generalmente) idealización de la luz y la sanación que realmente no ocurre.     En los ámbitos espirituales, es moneda corriente.  En tiempos en los que cada uno debe responsabilizarse de su propia vida, saliendo del arquetipo de la Víctima, este mecanismo puede ser muy dañino.  Si existiera un “sanador”, él debería reconocer lo que la otra persona le está reflejando y sanar su propio dolor, sin mezclar la resolución que cada uno pueda encontrar.  Cuando no se hace esto, no es posible llevar al otro adonde uno nunca fue, por lo que se lo detiene en un nivel sin darle la oportunidad de avanzar por temor a los reflejos que ocasiona.   Tanto sea en personas “serviciales”, que terminan siendo serviles o agotadas por dar sin recibir (consecuencia permanente de esta conducta) o en aquellos dedicados a tratar con otros, debemos tener en cuenta este arquetipo constantemente y elaborar internamente la relación...
La vulnerabilidad confundida con debilidad (y la fortaleza que nos perdemos)

La vulnerabilidad confundida con debilidad (y la fortaleza que nos perdemos)

  Linda Rottenberg, en pleno proceso de expansión de Endeavor, la organización que promueve emprendedores, con gemelos de tres años, recibió la noticia de que su esposo tenía cáncer.  Tiempo después, declaró al respecto: “Mi instinto como líder, y como líder mujer, fue hacer aquello para lo que había sido entrenada: compartimentar, mostrar mi mejor cara, nunca dejar que alguien me viera transpirar o llorar.  Pero ninguna cara de póquer podía esconder mi lucha interna.  Entonces, hice lo opuesto”.  Luego de que su marido se recuperara, reflexionó: “Volví a trabajar a tiempo completo y la experiencia me había cambiado.  Bajé la guardia y desmantelé la muralla que había construido para separar Endeavor de mis asuntos personales. Al demostrar que necesitaba ayuda, la recibí de maneras que antes no se habrían dado”.   Esta experiencia me hizo recordar la conversación con una consultante, que tiende a mostrar fortaleza e independencia (que las posee, pero están en construcción porque es muy joven).  Abrumada por las emociones, se permitió llorar frente a su novio.  Lo que creía una muestra de debilidad se transformó en un diálogo verdadero y profundo (no un intercambio mental, nada más) y una prueba del apoyo y la contención que su pareja podía brindarle.   Las mujeres hemos pasado del llanto fácil y hasta manipulador a no llorar por nada.  En contrapartida, los hombres se están permitiendo mostrar sus emociones.  Sin embargo, en tiempos en que todos debemos exhibir nuestras máscaras más felices, llenas de sonrisas y gestos seguros, mostrar la vulnerabilidad puede ser un asunto difícil.   En general, casi todas las cualidades femeninas son consideradas menores...
¡Basta de alarmas!

¡Basta de alarmas!

  Vivo en un barrio muy habitado y que también recibe muchos visitantes. Además de los ruidos habituales del tránsito, las bocinas, las construcciones y demás delicias, no pasan diez minutos que no se active una alarma de auto. Sea de residentes o de gente que vino a comprar o pasear, suenan por segundos o por minutos (o hasta horas). Desde las más sencillitas hasta las que cambian de un chirrido más agudo a otro, no hay momento de tranquilidad nunca.     Poca gente tiene conciencia del enorme impacto que implica el ruido, lo estresante que es y las consecuencias dañinas que tiene sobre nuestro sistema nervioso. Las alarmas de los autos (a las que se agregan ahora las de los estacionamientos de los edificios) son terriblemente perjudiciales, pero no parece importarle a nadie y menos a los dueños. Obviamente que saben que se disparan solas ante la vibración de los colectivos o camiones que pasan al lado, pero no las ajustan ni las arreglan ni las desactivan. En la práctica, no sirven para nada porque no ejercen el propósito para el que fueron creadas, ya que se acostumbraron a que salten y se limitan a apagarlas después de dejarlas sonar por un buen rato.   Sé que esto es un grito en el desierto y que nadie reflexionará sobre el daño que le produce a cientos de vecinos a la redonda pero hoy me harté y quise compartirlo. Sería bueno que comencemos a respetarnos y evitar aquello que perjudica a los demás, tratando de crear ese mundo en el que a todos nos gustaría vivir. Comienza en...
Prudencia

Prudencia

  Esta semana, la Energía nos pide cautela para comunicarnos.  Podemos expresar o manifestar nuestra alma, nuestra belleza interior, nuestra Gracia, nuestra verdad, ya sea diciéndola o encontrándola en el silencio.  También, puede ser la oportunidad para que te creas mejor que los demás y salga tu vanidad.   Por eso, pregúntate si lo que dices o haces o tu entorno responde a tus estándares de pureza, autenticidad, altas frecuencias.  Di/siente tu verdad y permite que ella sintonice con la de otros,...
El regodeo en la negatividad que impide tu evolución

El regodeo en la negatividad que impide tu evolución

  Algunas situaciones que inspiraron esta reflexión: una, estoy analizando una Rave de Diseño Humano con una mujer y, cada vez que le señalo una característica que ella interpreta como negativa, hace gestos y comentarios tipo: “¡A mí me toca siempre lo peor, no hay nada bueno en mi Carta!”.  Dos, una reciente consultante me está contando todos sus defectos y errores; la detengo y le pido que me hable de sus cualidades; se queda en silencio un largo rato y finalmente dice: “soy buena”.  Un hombre me relata sus (muchos) inconvenientes en el trabajo; su tono oscila entre el dolor, el humor y cierta jactancia por superar tantos problemas.   ¡Qué cómodos que vivimos en el sufrimiento y la negatividad!  No puedo concluir otra cosa.  Y no puede suceder otra cosa en una cultura que premia esas cosas.  El constante discurso de ser positivos y felices es un síntoma de ello, la contrapartida (inútil) que en realidad encubre un marketing para vender cualquier cosa, desde electrodomésticos a cursos de autoayuda.  En el fondo, nos enorgullecemos de estar ocupados todo el día, de correr de un lado a otro, de estar a cargo de muchas cosas, de no tener tiempo para nada, de cuantas dificultades soportamos y cómo aun seguimos adelante: ¡nos estamos ganando el Cielo! (uno en el que no creemos ni nos tomamos un segundo para contactar pero que está en el menú tradicional).   Puede parecer cruel lo que expongo pero, si no despertamos a esta epidemia de ego desbocado (que complejiza lo simple para sentirse importante y pretender que no puede), vamos a terminar mal. ...
Liberando karma y abriéndonos al amor

Liberando karma y abriéndonos al amor

  “La finalización del karma también será una cuestión relevante: el final de la energía que mantiene el karma, los ciclos kármicos y las dinámicas de los grupos kármicos. Esa era nuestra misión del alma en esta vida y hemos trabajado en ella durante mucho tiempo, con pocos resultados. Nos comprometimos con nuestros maestros kármicos con la intención de convencerlos de que era positivo finalizar el karma entre nosotros (especialmente con la energía de la madre). Todo ello nos llevó a relaciones insatisfactorias, dolorosas, dramáticas, tensas y que, a menudo, suponían un enorme desafío. Intentamos “amar” a nuestras parejas kármicas para poder liberar nuestro karma conjunto, debilitando nuestra propia luz si era necesario por no brillar más que ellos. Bajamos nuestros límites energéticos en un intento de incluirles en nuestro campo de energía, pero nunca funcionó como creímos que lo haría. En lugar de sentir aprecio, aceptación o gratitud por nuestro trabajo, nos pusieron resistencias, nos rechazaron y, en ocasiones, se portaron mal con nosotros. No fue un fallo nuestro; es hora de que podamos comprender lo ocurrido desde una perspectiva de mayor soberanía y poder.”     Pongo atención en este párrafo del Informe Astro-Energético de junio de Jenniffer Hoffman porque es muy importante.  He pasado por esto y veo constantemente parejas, padres e hijos, socios, amigos lidiando con este asunto.  Los lazos kármicos son potentes y el sentimiento puede llegar a ser abrumador.  Debido a esto, muchas personas que se dan cuenta de que la relación no funciona, que les hace daño, que el otro no puede/quiere evolucionar, se quedan en la misma, sintiendo culpa o debido...