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Ayudando a la química cerebral

Ayudando a la química cerebral

    Siguiendo un post anterior, una forma de “engañar” a la química cerebral cuando no tenemos ganas de hacer algo o nos cuesta enfrentar una situación es RECORDAR un momento en que pudimos y sentirlo, traer las emociones, los pensamientos, la actitud, para ayudarnos. De nuevo, hacemos esto para lo malo todo el tiempo pero raramente para lo bueno. Nos frenamos acordándonos de los errores del pasado, nos asustamos con los desastres del futuro en lugar de traer los aciertos y logros que también tuvimos. Depende de nosotros…   Otra manera es poner al cuerpo en una actitud que nos ayude. Por ejemplo, si tenemos que limpiar la casa y lo tomamos como una carga, seguramente nos sentiremos cansados o molestos. Sería mejor poner una música que nos guste, dedicarnos a bailar alegremente un ratito, buscando energizarnos, y luego ponernos en acción, con la música de fondo. Si debe ser hecho, mejor que sea con una buena actitud. Si no lo conseguimos, por lo menos seamos neutros, imparciales, no le agreguemos pensamientos que nos debiliten y lo hagan...
El Círculo Virtuoso del amor a ti mismo

El Círculo Virtuoso del amor a ti mismo

  Un insight poderoso al que muchos llegamos luego de tiempo de bucear dentro de nosotros es que esa búsqueda es un círculo: comienza cuando nacemos en ese lugar específico, con esos padres, con ese diseño en particular.  Ese inicio está marcado por ciertas carencias, por un motivo que se convierte en el centro de nuestra vida: sea abandono, no validación, rechazo, necesidad, manipulación, etc.   El círculos sigue: lo que nuestros padres no nos dieron comenzamos a buscarlo en otros (amigos, conocidos, parejas, hijos) y/o a compensarlo con valores externos: reconocimiento, dinero, objetos, prestigio, status, etc.  Cuanta más grande la falta, más fuerte la compulsión a llenarla con cualquier cosa.  Terminamos siendo un barril sin fondo.   Cuando ya hemos probado todo y nada es suficiente, es tiempo de que la dirección vuelva hacia adentro: hacia nuestros Niños Interiores, que siguen sufriendo y que nada de lo externo les sirvió.  Cuando nos transformamos en los Padres que ellos necesitan, cuando los contenemos y le damos lo que necesitan, el círculo se cierra porque de eso se trataba: era nuestro aprendizaje, nadie podía darnos lo que solo nosotros podíamos trascender.  Con esta nueva configuración, el exterior puede devolvernos aquello que tan desesperadamente buscábamos, ya que ahora lo aprendimos y no lo necesitamos.  La paradoja de la vida…     En estos tiempos de cambios acelerados, los conflictos relacionados con los Niños Interiores están presentándose con fuerza, para ser limpiados y permitirnos elegir otras direcciones.  Es difícil porque estamos impacientes, agotados e intransigentes.  ¿¡Hasta cuándo!?   El aprendizaje siempre está ligado a asuntos de la niñez, por lo que, si tenemos...
Imagina tu mejor versión

Imagina tu mejor versión

  Estaba mirando una película de ciencia ficción cuya premisa era manipular la química cerebral, en especial la memoria.  Todos los procesos que consideramos mentales o emocionales están mediados por la química, ya que estamos en una realidad física que debe traducir lo energético al cuerpo.  Del software al hardware… Algo realmente interesante es que el cerebro no sabe distinguir entre realidad e imaginación.  Prueba: cierra los ojos y recuerda algún buen momento en tu vida, uno que tengas grabado en tu corazón; trata de percibir cómo te sentías, qué estaba sucediendo, cómo era tu interacción con los demás (si estabas con otros).  ¿Notas que tu cuerpo comienza a estar mejor, que conecta con ese momento, que vuelves a sentir lo mismo o parecido?  Esa es la magia de la química cerebral.   Ahora, ¿por qué no usas eso para tu beneficio?  Generalmente, lo haces al revés: recuerdas las heridas, los fracasos, los problemas, los abusos, todo lo malo y, por supuesto, te sientes pésimo.  ¿Y si probaras recordar lo bueno, por más pequeño que sea?  ¿Y si probaras IMAGINAR sucesos hermosos, éxitos, paseos, encuentros, amor, armonía?  Tu energía va a seguir lo que sientes.  No solo estarás mejor sino que también abrirás la puerta a lo que deseas. ...
Paciencia: la virtud olvidada

Paciencia: la virtud olvidada

  No tengo paciencia.  La fui aprendiendo a los cachetazos y me falta bastante.  En parte, tiene que ver con mi propia estructura; en parte, me he contagiado de los demás y de esta cultura que privilegia lo veloz, lo instantáneo, lo procesado y predigerido, lo superficial.  ¡Lo queremos todo y ya!   En realidad, estamos más acelerados en muchos aspectos.  El tiempo que antes tomábamos para comprender algo, para concretarlo, para darnos cuenta de los aprendizajes, para liberar o sanar, para el retorno del karma, para transitar duros momentos, se ha hecho más corto y más rápido.  Ya no necesitamos de elaborados rituales ni largas terapias ni sanaciones porque la Nueva Energía es potente y simple.   El otro aspecto por el que no valoramos la paciencia es porque es una cualidad femenina dada por irrelevante por el patriarcado, al igual que otras como la entrega, la confianza, la presencia, la receptividad, la perseverancia, la sensibilidad, etc.  ¿Para qué tener paciencia si puedo tenerlo, forzarlo, conquistarlo ahora?   Según Diseño Humano, hay cuatro Tipos de personas: Manifestadores, Generadores, Proyectores y Reflectores.  Solo los primeros pueden expresar y manifestar (iniciar algo), sin necesidad de esperar ni de necesitar a otros;  constituyen un 9% de la población.  La mayoría de los cursos y programas de desarrollo personal están dirigidos a ellos (que no los necesitan), ya que el resto de los Tipos tiene como estrategia ESPERAR.     Así entendemos el desengaño general con estas teorías: no le sirven a la mayoría.  Por más rápido que los tiempos sean, aun tenemos que aguardar a que las situaciones y personas vengan...
La fuerza del diseño

La fuerza del diseño

  Ayer, tuve una epifanía: siempre he respetado mi diseño, a pesar de que me vieran como rara o vaga.     Reflexionando sobre una paciente (Generadora, muy apegada a la acción), recordé un período de hace muchísimos años, en el que era vendedora (asesora, según lo que se pretendía, pero no en lo que yo quería), y me costaba enormemente trabajar.  Parte de ello era porque no me gustaba la profesión pero no tenía otra cosa ni se me ocurría qué hacer.  Parte era porque a mí me interesaban más las relaciones con mis compañeros, con los compradores (gente interesante, de buen nivel) y con mis amigos.   Daba vueltas, me quedaba charlando, ponía excusas para estar con ellos, privilegiaba esos momentos a realizar mi labor (por lo que no ganaba mucho, por supuesto).  No entendía la razón por la que no poseía el interés que tenían los otros pero sí sabía lo que era importante para mí: las relaciones.   Cuando comencé a estudiar Diseño Humano y supe que era Proyectora, entendí que eso era lo que me movilizaba y que guiar, asesorar, mediar, ayudar, era mi misión.  Pero recién ayer me cayó la ficha acerca de cómo había sido fiel a mi diseño, sin modelos a mi alrededor y con los demás viéndome como un bicho raro.  Esa es la fuerza de nuestro destino, si lo dejamos ser.  ¿Cómo es tu...
Responsabilidad o la dificultad de madurar (Saturno mediante)

Responsabilidad o la dificultad de madurar (Saturno mediante)

La semana pasada, en una sucesión de eventos tanto personales como profesionales, tanto privados como sociales, terminé de corroborar algo que vengo pensando hace tiempo: como Humanidad, todavía no pudimos pasar la adolescencia.   Cuando recibo consultantes jóvenes que se fuerzan a tener conductas “adultas”, a fijar posiciones, a definirse para siempre, les digo que no pierdan el tiempo en esas cosas porque, en el fondo, no serán permanentes o estarán muy condicionadas por el entorno.  Es tiempo de probar, de ensayar, de hacer distintas cosas, de equivocarse (preferiblemente sin grandes consecuencias), porque alrededor de los 28 años vendrá el gran patadón de Saturno y todo será revisado y vuelto a elegir.   Las palabras relacionadas con Saturno son: sabiduría, paciencia, reflexión, ambición, rigor, sentido de responsabilidades, capacidad de análisis, concentración, solidez, madurez, perseverancia, resistencia, tenacidad, método, integridad, seguridad.  Nos “visita” entre los 28 y los 30 años (y luego alrededor de los 56) y casi siempre representa un corte, a través de algún suceso impactante o una serie de situaciones, que nos llevan a madurar.   Es una fuerte puesta de límites, que implica tomar conciencia de la Ley de Causa y Efecto: todo tiene consecuencias.  Hasta ese momento, en la típica arrogancia y omnipotencia de la adolescencia, creemos que podemos hacer cualquier cosa y que no vamos a recibir los resultados.  Con Saturno, aprendemos responsabilidad… o deberíamos…   En mi caso, fue tan brutal que cambió mi vida para siempre.  Venía desbocada y me frenó en seco; trabajé internamente años para salir de esa parada obligada y comprender lo que es la verdadera responsabilidad, esa que uno...
¿Por qué los demás son felices y yo no?

¿Por qué los demás son felices y yo no?

  Generalmente, quien dice esto idealiza la vida de los demás y desmerece la suya.  En esta época de redes sociales, en las que se miente tanto y se apela a la imagen y el positivismo superficial, muchos creen que lo que ven es cierto y se comparan, llenándose de amargura, frustración, envidia y resentimiento.   Ninguna vida es totalmente feliz ni perfecta.  NINGUNA.  Estamos encarnados, lo cual implica que lidiamos con toda clase de limitaciones y carencias.  En lugar de mirar hacia afuera, idealizando, podemos mirar hacia adentro, aceptando ese diseño único y original que somos, apreciando las cualidades y sosteniendo los aprendizajes.  Somos podemos ser verdaderamente felices y estar en paz siendo quienes...
Ser, por fin, uno mismo

Ser, por fin, uno mismo

  ¡Increíble!  Ya van tres veces: estoy con una persona, sentadas una al lado de la otra, analizando su Carta de Diseño Humano, y, de pronto, tira la silla para atrás y se aleja un poco, como diciendo: “¡Esto es demasiado!  ¡No puede ser que sepas más de mí que yo mismo!”.   Cuando sucedió la primera vez, me llamó la atención y no le di importancia.  Pero ya pasó tres veces (y otros insinuaron pero se quedaron).  Es maravilloso cómo reaccionamos cuando, finalmente, nos encontramos con nosotros mismos; nos comprendemos; entendemos que hemos seguido estrategias (inconscientemente) que eran las adecuadas para nosotros y otras que no lo son (y entendemos las consecuencias).  Hay una sensación de sorpresa primero y de alivio y reconocimiento después.  ¡Que bendición es mi trabajo!  ¡Gracias a...
La importancia de la ira sanadora

La importancia de la ira sanadora

  De todas nuestras emociones, la ira es la más controvertida.  Socialmente depreciada, la negamos, la condenamos, nos culpamos por sentirla.  ¿La solución  es luchar con ella?  No.  Ya sabemos que luchar contra algo hace que eso crezca más.  Comencemos por conocerla.   ¿Para qué sirve la ira?  Podemos considerar dos vertientes.  Una es la de protección.  Si nos sentimos atacados, lastimados, ignorados, rechazados, engañados, la ira nos ayuda a poner límites, a cuidarnos, a considerarnos.  La otra es la de lidiar con la frustración.  Si no logramos algo, si las cosas no son como deseamos, si vemos una injusticia, la ira nos habilita a encontrar una solución.   Al considerarla una “mala” emoción, nos perdemos estas posibilidades.  Al definirla como “incontrolable”, nos dejamos llevar por ella y caemos en la violencia y la descalificación, tanto nuestra como de los demás.  Por definición, toda emoción es pasajera y nos mueve a hacer algo.  Es algo así como una mensajera que nos advierte sobre una situación y, al ser corporal, nos incita a resolverlo a través de una acción eficiente.   Lamentablemente, al vivir de manera inconsciente, no mediamos entre la información y la reacción, por lo que saltamos impulsivamente y después lamentamos las heridas ocasionadas, los problemas físicos que involucra y las consecuencias indeseadas.  Otros, en cambio, no se permiten sentirla.  Hace tiempo, una paciente me contó una escalofriante historia, en la que su madre había abusado de ella (y lo seguía haciendo) de muchas formas. Con ese antecedente, no era raro imaginar porqué tanto sus esposos como sus jefes como sus amigas habían sido victimarios feroces.  Cuando le pregunté si estaba enojada con su madre o con ellos, virtuosa, me...