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Cómo tratar el miedo a la responsabilidad

 

Cuando analizamos una Carta de Diseño Humano con alguien y llegamos a las Puertas del Bazo, es bastante común que esté activada la 50, la del Miedo a la Responsabilidad.  Al preguntarle acerca de esto, la mayoría la vive como un impedimento para lograr lo que desea.  De esta forma, le escapan a cualquier cosa que consideran una carga, mientras algunos, por el contrario, se vuelven hiperresponsables y se llenan de pesos de los demás (pero raramente de los propios).

 

Somos hijos del rigor, de la lucha y el esfuerzo.  Hasta hace poco, esa era la única forma de conseguir las metas, de progresar, de aprender, de evolucionar.  Ahora, en general, la sociedad se ha ido al otro extremo y le huye a cualquier compromiso.  Sin embargo, no hemos conseguido comprender verdaderamente lo que significa ser responsable.

 

En principio, la misma palabra lo indica: se trata de responder por lo que hemos elegido; es la capacidad de crear los resultados que hemos escogido, de acuerdo a ciertos parámetros de compromiso que acordamos con nosotros mismos y/o con los demás.  Obviamente, esto implica que nos conozcamos, que tengamos claras las metas y que hayamos analizado cómo deseamos resolver una circunstancia.

 

 

Está de más decir que pocos se toman esa labor, por lo que tristemente la mayoría se estanca, se limita, se atemoriza, abandona, acepta lo que la sociedad instituye, pierde su potencial, tiene una vida mediocre, no florece.  Generalmente, no tenemos aprensión a cualquier cosa sino a lo que más nos importa, y esto se hace muy evidente con la responsabilidad.

 

¿Tienes miedo de ser astronauta y las exigencias que acarrea?  No, porque jamás lo podrías ser, pero sí te intimida cualquier compromiso que desees de corazón, como tomar un riesgo en tu trabajo, tener hijos o colaborar en una ONG.  En estos desafiantes tiempos de cambio, la elección es todavía más fuerte porque involucra un alineamiento energético que también debemos considerar.

 

Jenniffer Hoffman, canalizando al Arcángel Uriel, plantea tres preguntas que nos podríamos hacer:

  1. ¿Esta situación está plenamente alineada con mi intención de vida, con los mejores potenciales y resultados para mi bien mayor?
  2. ¿Quiero comprometer mi energía en esta situación o con esta persona y puedo comprometerme de manera empoderada, manteniendo mi congruencia energética?
  3. ¿Está alineada mi respuesta con mi soberanía energética? ¿Estoy siendo fiel a mis intenciones, a mi potencial y a mi propio ser energético?

 

Si bien nos puede resultar arduo llegar a tal coherencia álmica, el plantearnos estos interrogantes nos ayuda a elegir responsablemente y desde lo mejor de nosotros, para el bien de todos.

 

Cuando era adolescente, no quería madurar ni ganarme la vida de la forma que se hacía en mi entorno.  Le huía a cualquier cosa que me lo recordara.  Con el tiempo, comprendí que yo podía elegir qué clase de adulto quería ser y qué forma de trabajo era la apropiada para mí.  Y entonces acepté la responsabilidad de ser yo misma.  Y sigo eligiendo…  ¿Te haces responsable de ti mismo?

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