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El mejor y más sencillo recurso: ¡bosteza!

Por ser uno de esos mecanismos simples que el cuerpo ha diseñado y por tontería socializada, no se aprovechan sus múltiples beneficios.  He notado que mis consultantes bostezan cuando están incorporando nueva información y les recomiendo que lo hagan cuando hacemos trabajos profundos de meditación.

Te recomiendo leer esta nota y te agrego algunos tips:

  • Toma aire como si fueras una aspiradora, mucho y con ruido y suéltalo con placer (y con un sonido de alivio).
  • Abre grande la boca, ya que suelta los músculos de la mandíbula y de las cervicales, relajándolos.
  • Dilata bien el diafragma y la caja toráxica, así distiendes las dorsales y lumbares.
  • Hazlo hasta llorar, ya que se liberan toxinas del estrés en las lágrimas.
  • Ya que estás, desperézate lenta, suave y gozosamente. ¡Disfruta!

bostezo

Bostezar es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu cerebro.  El bostezo se ha utilizado durante décadas en el tratamiento de la voz como un medio eficaz para reducir el miedo escénico y la tensión en la garganta.

Diversos estudios recientes de escaners cerebrales, han demostrado que el bostezo provoca una actividad neuronal en las áreas del cerebro que están directamente involucradas en la generación de conciencia social y la creación de sentimientos de empatía. Una de esas áreas es el precuneo, una pequeña estructura oculta en los pliegues del lóbulo parietal.

Según los investigadores del Instituto de Neurología de Londres, el precuneo parece desempeñar un papel central en la conciencia, la auto-reflexión y la recuperación de la memoria. El precuneo también es estimulado por la respiración yóguica, que ayuda a explicar por qué las diferentes formas de meditación contribuyen a un mayor sentido de auto-conciencia.  Es una de las zonas afectadas por déficit de atención, así que es posible que el bostezo deliberado, pueda reforzar realmente esta parte del cerebro.

Por estas razones el bostezo debe integrarse en los programas de ejercicio y reducción del estrés, en la formación para la  mejora cognitiva y de la memoria, la psicoterapia y en la práctica espiritual contemplativa.  Se ha asociado recientemente con el sistema de neuronas espejo en el cerebro (lo que nos permite entrar en empatía con el otro).

Hay un inexplicable rechazo en nuestra sociedad a bostezar libremente, se nos inculcó que es de mala educación bostezar. El bostezo se incrementa cuando tienes cansancio, y puede ser la manera que usa el cerebro para decirte suavemente que necesitas un poco de sueño reparador.  Por otra parte, la exposición a la luz también te hará bostezar, sugiriéndote que eso es parte del proceso de despertar.

Pero el bostezo no sólo te relaja, rápidamente te lleva a un estado de conciencia cognitiva.  Los estudiantes bostezan en clase, no porque la profesora o el profesor les aburran (aunque eso también te hará bostezar, al intentar mantener la atención en el discurso monótono), sino porque ello libera al cerebro de la somnolencia, regula la conciencia y nuestro sentido del yo, y ayuda a las personas a ser más introspectivas y conscientes.

El bostezo, como un mecanismo de alerta, comienza en las primeras 20 semanas después de la concepción.  Ayuda a regular los ritmos circadianos de los recién nacidos, y esto se suma a la evidencia de que el bostezo está involucrado en la regulación de la vigilia y el sueño.  Ya que los ritmos circadianos no se sincronizan cuando se altera el ciclo normal del sueño de una persona, el bostezo debería ayudar a la persona que le gusta la marcha nocturna a restablecer el reloj interno del cerebro. El bostezo también puede evitar los efectos del desfase horario de los viajes y aliviar el malestar causado por la gran altitud.

Entonces, ¿cuál es el mecanismo subyacente que hace que el bostezo sea un instrumento tan esencial?  Además de activar el precuneo, regula la temperatura y el metabolismo del cerebro.  Se necesita una gran cantidad de energía neuronal para permanecer conscientemente alerta, y a medida que envejeces, el cerebro se vuelve menos eficiente energéticamente.  El bostezo evolucionó probablemente como una forma de enfriar el cerebro demasiado activo de los mamíferos, especialmente en las áreas del lóbulo frontal. Incluso se ha argumentado que es una forma primitiva de empatía.  La mayoría de los vertebrados bostezan, pero sólo es contagioso entre humanos, grandes simios, macacos y chimpancés.  De hecho, es tan contagioso para los seres humanos que incluso leer sobre ello hace que la persona bostece.

En la experiencia de los bostezos hay implicados numerosos neuroquímicos, incluyendo la dopamina, que activa la producción de oxitocina en el hipotálamo y el hipocampo, áreas esenciales para la recuperación de la memoria, el control voluntario, y la regulación de la temperatura.  Estos neurotransmisores regulan el placer, la sensualidad, y las relaciones afectivas entre personas. De hecho, es difícil encontrar otra actividad que influya positivamente en tantas funciones del cerebro.

Bosteza tantas veces al día como puedas: cuando te despiertas, cuando te enfrentas a un problema difícil en el trabajo, cuando te preparas para ir a dormir, y siempre que sientas ira, ansiedad o estrés. Bosteza antes de dar una charla importante, bosteza antes de tener un examen, y bosteza mientras meditas o rezas, porque intensificará tu experiencia espiritual.

Todo lo que tienes que hacer para provocar un bostezo profundo es fingirlo seis o siete veces. Pruébalo ahora, y  verás que por el quinto bostezo falso empieza a surgir uno verdadero.  Pero no pares ahí, porque por el décimo o duodécimo bostezo sentirás el poder de este pequeño truco.  Puedes sentir que algunas lágrimas empiezan a aflorar y tu nariz puede empezar a gotear, pero al mismo tiempo te sentirás completamente presente, increíblemente relajado y alerta.
Andrew Newburg.

 

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