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El peligro de castigarnos y exigirnos

 

Los Generadores (un 70% de la población) tienen una frecuencia: la Metamorfosis.  Así como no vemos la transición de una oruga para convertirse en mariposa dentro de su crisálida, ellos tampoco se dan cuenta de su proceso de aprendizaje o concreción de un objetivo, ya que involucra un “estancamiento” periódico hasta que el resultado se presenta todo de golpe.  Como no les gusta esperar y no ven la conclusión inmediata,  tienden a abandonar antes de lograrla o a mortificarse.

 

Aunque esta frecuencia es de los Generadores, todos tenemos esta conducta dañina de quejarnos y exigirnos frente a cualquier cosa que implique tiempo y paciencia.  Esto solo mantiene y profundiza el problema puesto que le agrega presión y energía y lo hace mayor.  Un ejemplo: estás aprendiendo a manejar y, a pesar de que te esfuerzas y pones atención, te equivocas continuamente, así que te enojas, te insultas, te comparas, te sientes inferior a los demás.  Esta energía pesada y frenética funciona como un escudo que retrasa el avance y/o que impide que llegue lo que deseas.

 

En principio, comprender que cualquier cosa se consigue a través de “Prueba y Error” es fundamental.  Si sabes de entrada que vas a fallar, entonces puedes relajarte y tomar cada equivocación como un aprendizaje que te lleva más rápido a la meta.  Por otro lado, en lugar de demandarte grandes soluciones y medidas heroicas, entender que las pequeñas herramientas eficientes repetidas todos los días son mejores te ayudará a tranquilizarte y a tener otra perspectiva.

 

salto de fe

 

Si tienes a mano estrategias adecuadas y recursos simples y los aplicas cada vez que surgen las oportunidades (llama así a los “problemas”: es más efectivo), sin exigirte resultados instantáneos, eso te motivará porque te sentirás más sereno y obtendrás pequeños éxitos que te entusiasmarán para continuar hasta que llegue lo que te propusiste.

 

En lugar de eso, das vueltas sobre los mismos temas una y otra vez, usas las mismas tácticas equivocadas y te concentras en las mismas actitudes que no te sirven y así te vas frustrando tanto que no ves salida.  Cuando aparece una luz en el camino, la desechas porque te parece poco o no la practicas con perseverancia.  Lo veo continuamente con la Carta de Diseño o el Curso: “sientes” que eso te puede ayudar, pero permites que la inercia y la desesperanza triunfen y vuelves a caer en la misma rutina.

 

Sea lo que sea que sientas que te puede asistir a encontrarte con lo mejor de ti mismo, con tu esencia única y personal, ¡tómalo!, ¡síguelo!, ¡no desistas hasta que lo consigas!  Viniste con cualidades, potenciales, aprendizajes, propósitos maravillosos, originales, inigualables.  Y no me refiero a nada grandioso ni impresionante como te exige el ego en su inseguridad, sino a ser tú mismo y a aceptar tu propio camino.  En eso radica tu perfección y tu satisfacción, tu éxito, tu paz.

 

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