A partir de los 70/80, se comenzó a consolidar una visión acerca de la vida que incidió fuertemente en el ámbito laboral: la del exitoso. Antes, cada persona era “uno más”, lo que significaba que tenía una familia, un trabajo, algún hobby y no mucho más. En esas décadas, eso tenía que ser llevado a su cenit, no era suficiente. Había que ser un trabajador proactivo, innovador, creativo, incansable, tener masters y doctorados, etc., además de gerenciar la familia perfecta, viajar, tener la última generación de electrodomésticos, tecnología y autos. La fama y la riqueza fueron los nuevos objetivos. Muchos chicos solo quieren ser conocidos, sin importar porqué. El nivel de exigencia se ha incrementado exponencialmente y se vive estresado. Esto no está relacionado con determinadas clases sociales; aunque parece algo de las más altas, es un requerimiento que permea a todos porque todos quieren “algo más” y no parece interesar cómo se consigue.
Una paciente que está por cumplir los 30 se considera una fracasada porque es una empleada que no ha conseguido los ascensos que debería, no tiene una pareja con determinados requisitos y es “común”. Contaminada por el modelo social, no puede apreciar que es bellísima, inteligente, capaz y especial a su forma. Es introvertida, alegre, se enoja fácil, le cuesta mostrarse y expresarse, es generosa, colaboradora y sensible, capta infaliblemente a las personas y las situaciones, aprende a su propia manera, es comprometida y responsable, quiere relaciones formales, se vincula espiritualmente de una forma sencilla y casi sin darse cuenta. No es extrovertida, sociable ni lo voluble que se espera que sea.
Me pregunto: ¿hace falta más gente exitosa o personas como ella? Cuando se comenzó a albergar en la humanidad esa necesidad de “algo más”, la sociedad capitalista lo tomó y lo instaló en el afuera, en lo que se debía hacer y tener. Resultó que era una necesidad interna, en el nivel del ser, de la conexión espiritual y hasta que no lo reconozcamos y lo trabajemos, no tendremos paz ni plenitud. Da la impresión de que la Nueva Era lo está consiguiendo pero me parece que es más de lo mismo: es consumismo más Ley de Atracción; es acción con los motivos “correctos”; es Ego espiritualizado.
¿Qué tiene de malo lo que somos? Cada uno de nosotros es una gema invaluable, con su propio valor y brillo. Cuando nos depreciamos porque no concordamos con lo que deberíamos ser, perdemos y el mundo pierde una luz única. Dejemos de criticarnos y aprendamos a ser amables con nosotros mismos. No tenemos el cuerpo perfecto ni la actitud perfecta ni el trabajo perfecto ni las relaciones perfectas. Somos maravillosamente imperfectos. Somos un combo de aspectos oscuros, grises y luminosos. Estamos llenos de recursos, atributos, posibilidades y potenciales inexplorados.
No lo tomes en abstracto: siéntate y llena páginas de TODO lo que eres: de tus cualidades (soy fuerte, constante, franco, divertido, etc.); de tus defectos (soy inseguro, envidioso, indolente, etc.); de las cosas que te gustan (ayudar, escuchar música, tejer, jugar al fútbol, etc.); de tus recursos (tengo experiencia en distintos trabajos, soy joven y dispuesto, he superado situaciones dolorosas, he madurado sabiamente, etc.); de tus sueños (quiero ser más confiado, viajar, arreglar la casa, pasar más tiempo con mis hijos, etc.); de tus potenciales (puedo aprender un idioma, ser más cariñoso, dejar de reaccionar y elegir, asociarme para crecer, etc.). El propósito es que te conozcas integralmente, que aceptes lo mejor de ti, que trabajes lo que te cuesta, que te sientas bien en tu propia piel, que agradezcas tu vida así como es.
Después de reconocer tus posibilidades, deséchalas. ¡Sí! Eres merecedor de todo lo que se te ocurra simplemente porque estás aquí, lidiando con una encarnación que es complicada, liderando tu viaje espiritual, haciendo lo mejor que puedes, siendo lo que planeaste ser. ¡Aprécialo! ¡Disfrútalo! El tiempo es este. No escuches los vociferantes llamados de una sociedad enferma. Ábrete a la suave voz de tu Alma: eres lo que esperabas. Conéctate a Todo Lo Que Es y vive tranquilo y feliz. Todo está bien.






4 respuestas
Aprender a amarse y dejar de exigirnos por cumplir con la sociedad
¡Tal cual, Lilian!! Muchas de las exigencias vienen de modelos sociales y nos autodestruimos tratando de cumplirlas en lugar de apreciar lo que verdaderamente somos.
¡Feliz 2016! Besos.
Muy bueno me encanto, tal cual es así vivimos en una vida q miramos lo que tiene el demás y no apreciamos lo que somos, hemos creado nosotros amemonos y disfrutemos de ser cmo somos! !!!!!!
En la aceptación, cesa la lucha y comienza el amor, Bettina. ¡A disfrutar!
Un gran beso.