
He escuchado esta aseveración unas cuantas veces con respecto a gente que se desborda cuando discute. Es cierto en muchas oportunidades pero no siempre. Hay personas a las que les cuesta mucho expresarse y entonces se ponen nerviosas y comienzan a gritar (otras enmudecen y se quedan paralizadas). También, hay quienes son muy emocionales y tienen una intensidad extrema, que los lleva a levantar la voz de puro entusiasmo o adrenalina. Otros son tan cerrados que no conciben otra verdad más que la suya, pero no es que no tengan razón en algunas cosas sino que les es difícil integrar la de otros. Y, finalmente, sí hay quienes gritan porque creen que de esta forma tapan a los demás agresivamente y quedan como los que tienen razón; esos son los más débiles e inseguros.




