
Siguiendo con el tema de “Hormigas en el c…”, algunas personas comentaron que se pasaron la vida tratando de agradar a otros y en algún momento comprendieron que se trataba de agradarse a sí mismas. Esto es clave.
Siempre idealizamos a otros y/o al modelo social que nos venden y consideramos que nosotros no somos lo suficiente o somos inadecuados o nos falta algo o hemos tenido experiencias tempranas dificultosas o venimos “fallados” o lo que sea. Lo común de estas sensaciones es que ESO que somos está mal y debemos arreglarlo.
Es interesante que personas que saben de espiritualidad siguen pensando de esta manera. Si NOSOTROS decidimos el diseño que traemos y las experiencias que atravesaremos: ¿cómo puede esto estar equivocado?, ¿cómo no puede ser para nuestro mayor bien (y el de todos)?
Así de fuerte es el condicionamiento social. Al atravesar el Velo, olvidamos nuestro propósito y, al vivir en la Matrix, tomamos las influencias del entorno y nos olvidamos a nosotros mismos. No es fácil salir de ello pero tenemos brújulas que nos ayudan (la Carta de Diseño Humano es una magnífica) y volver a nuestro interior (en silencio y con confianza) es la mayor, ya que escucharnos verdaderamente nos vuelve al camino.




