
Muchas personas DICEN que quieren cambiar, que están hartas del estancamiento y la indecisión, que no soportan más. Pero, ante la simple confrontación verbal, renuncian y se retiran. No creen en sí mismas, se dan por vencidas antes de comenzar, piensan que deben hacer todo bien desde el principio; no ven la transformación como un proceso que se va desplegando de acuerdo a sus posibilidades y resistencias, poco a poco, con conciencia, en el aquí y ahora. Somos más fuertes y resilientes de lo que la mente nos hace creer (justamente ella es el problema, no la solución).




