
Los cambios se están acelerando y nos exigen coherencia. Si leemos material esotérico, meditamos, hacemos yoga, comemos vegano o cualquier otra cosa supuestamente espiritual pero vivimos regidos por el miedo, enojados porque no sucede lo que queremos o por personas, pensando desastres a futuro, frustrados por quienes somos y lo que hacemos, dándole a la máquina de pensar todo el día… seguramente recibiremos pequeñas y luego grandes advertencias de que no estamos siendo cohesivos, de que no hay correspondencia entre lo que decimos que deseamos y lo que hacemos.
La espiritualidad en estos tiempos es práctica, desde el cuerpo; estamos bajando Energía a la materia, lo que implica pensar, sentir y hacer desde un mismo paradigma. El gran desafío es reeducar al ego, no permitir que nos lleve de la nariz con sus temores, dudas, limitaciones, iras y demás. No se trata de ocultar o reprimir estos temas o de ventilarlos excesivamente, porque así solo lograremos amplificarlos.
Cada uno debe ser enfrentado, comprendido su aprendizaje, sanado y superado. Si necesitas ayuda terapéutica para realizarlo, búscala. No esperes a la gran catástrofe por huir o negar, porque eso es mucho más difícil y doloroso de salir que hacerlo desde la conciencia, a tu ritmo. No tiene porqué ser sufrido ni largo; ya no estamos en esos tiempos. Pero definitivamente debe ser hecho.




