
Desde hace unos meses (y seguirá hasta fin de año), estamos procesando mucha información interior emocional. Quizás, sentiste estos días un incremento en tu conciencia, una enorme tristeza o dolor o frustración o todo eso junto y más.
Estamos cerrando karmas, vidas anteriores, mandatos familiares, círculos viciosos, decretos y votos, reacciones y actitudes aprendidas, desconexiones con nuestro Ser, falta de vínculo con la Tierra, individualismos regidos por el control y el miedo… puedes llamarlo como desees, sentirlo como puedas, racionalizarlo como te guste… La realidad es que estás siendo conmovido hasta los cimientos… y eso es bueno.
Ya sé, no parece; es duro, hay días difíciles, preferirías seguir dormido. No se puede. Y no querrías, porque a medida que vas liberando, que te vas entregando, que van surgiendo nuevos chispazos de luz y sincronicidad, comprendes que es lo que debe ser hecho y que lo has elegido, aquí y antes de aquí.
El viento arrasa a veces. Arráigate a la Madre Tierra, nútrete de su amor, descansa, pide Luz y continúa. El camino te llevará; confía.




