Acéptalo: tienes la vida que quieres.

Vivimos pendientes de modelos sociales que homogeneizan y que no dejan que seamos nosotros mismos.  Cuando nos sinceramos sin anestesia, caemos en la realidad de que lo que no hay es porque no lo quisimos, no lo intentamos, no lo podemos, no lo conocemos (o una mezcla de cualquiera).

 

Hace bastantes años, estaba pasando una crisis muy fuerte, en la que sentía que no había logrado nada (comparándome con otros), que tanto esfuerzo no había tenido resultado, que no era nadie.  Mientras lloraba a mares (era muy dramática en ese entonces), mi Ser hizo surgir un destello en tanta oscuridad y me cuestionó: “Vislumbra todo de nuevo bajo la mirada de tus metas del corazón, no las de la sociedad”.

 

La luz comenzó a expandirse en secuencia porque me comenzaron a venir momentos de mi existencia en los que había decidido por mí, por mis creencias y objetivos, aun a pesar de que los demás no me aprobaran.  Incluso los “errores” (algunos grandes) habían servido para hacerme evolucionar y aprender más de mí y de la vida.  Comprendí que era justamente lo que había soñado, que estaba parada en mi lugar en el mundo.  Lloré de alegría entonces.

 

Cada tanto, me reaparecen episodios parecidos (demasiada presión en el Centro de la Raíz), pero vuelvo a conectarme y me alineo con mi propósito.  Lo que no tengo es porque verdaderamente nunca lo quise y lo que tengo es fruto de mis dones, capacidad, perseverancia, resiliencia, enfoque y amor por lo que soy y hago (que es casi lo mismo, porque el Ser en Acción es obrar desde lo que se es).

 

Uno de los aprendizajes más difíciles para todos proviene del Centro del Ego y es cómo valorarnos lo suficiente para hacer lo que deseamos, ganando lo que queremos y trabajando las horas necesarias.  Me llevó mucho tiempo lograrlo, sobre todo porque soy una Proyectora con cualidades que la sociedad no aprecia.  Pero, intuitivamente, fui encontrando mi camino y ayudando a otros a hallarlo, potenciando sus talentos propios y distintivos.

 

 

Te cuento esto porque estamos en épocas en las que hay que cerrar las ilusiones y errores de percepción; en las que debemos asumir lo que realmente somos, podemos y hacemos; en as que tenemos que hacer el duelo por lo que no fue ni será; en las que es necesario estimar los dones originales que trajimos y asumir los desafíos, para el mayor bien de todos; en las que conocernos y vivir desde esa luz única que portamos es fundamentalmente necesario.

 

He pasado por toda clase de aprendizajes y situaciones, lo que me permite acompañar desde la experiencia (uno de mis roles: Prueba y Error) y desde la posibilidad de acceder a la energía de los demás (otro).  Lo que entendí es que vivimos pendientes de modelos sociales que homogeneizan y que no dejan que seamos nosotros mismos.  Cuando nos sinceramos sin anestesia, caemos en la realidad de que lo que no hay es porque no lo quisimos, no lo intentamos, no lo podemos, no lo conocemos (o una mezcla de cualquiera).

 

Si ahora tomas conciencia de que tienes nuevas oportunidades, aprende de lo anterior y comienza a prepararte, liberando los patrones de carencias que sostienes y cambiando tu paradigma.  No importa la edad que tengas ni tu origen ni tus pasadas experiencia; esas son limitaciones de tu ego.  Tu Ser es infinito.

 

Traes un diseño que es tu misión.  No permitas que se pierda, porque pierdes tú y los otros.  Todos Somos Uno.  Todos somos luces que integramos la Luz.  Esto no es verso ni ilusión ni abstracción.  Es la Realidad.  Ve a tu interior y haz tu descubrimiento.  Encontrarás tu verdad y la Verdad.  Luego, responsabilízate y fluye, con conciencia, alegría y amor.

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