
Hace años, Kryon (una entidad canalizada) dijo que se acabarían los secretos, sean familiares, institucionales, políticos, de cualquier ámbito. Al poco tiempo, comenzaron a conocerse cosas guardadas por décadas (o siglos) en distintos espacios, algunos considerados intocables. Pacientes se enteraron de situaciones celosamente ocultas por generaciones. Corrupciones de toda clase (y maravillas que no encajaban) se revelaron a la luz en cualquier parte.
Hace poco, pronosticó que el enorme entramado de pederastia y pornografía infantil, poderosamente oculto, empezaría a conocerse. Cada día, nos horrorizamos de nuevos descubrimientos.
El propósito de estos movimientos es develar la oscuridad, exponiendolos a la luz, para ser solucionados y sanados. Y no solo a nivel colectivo; a nivel personal, estamos siendo enfrentados con nuestros propios secretos, ilusiones, dudas, carencias, miedos, todo lo que creemos que, si siguen ocultos, negados o falseados, continuarán proporcionando esa cómoda «normalidad» que nos garantiza la seguridad que tanto anhelamos. No más.
Cuanto antes enfrentemos esos temas y lo hagamos con conciencia sagrada, más fácil será la labor. No esperemos llegar a un estado crítico, porque será peor. Estas transformaciones son para nuestro mayor bien y el de todos. Confiemos y sigamos.




