
Cada sociedad tiene determinados modelos, que van variando con el tiempo, y que exigen ciertas cualidades o programas. Como muchos no pueden llenarlos, se sienten inferiores o inadecuados o incorrectos y terminan perdiendo sus propios dones o fallando en lo que pueden hacer, porque creen que no tienen lo que se necesita. Algunos ejemplos:
- Hay que lograr las cosas con fuerza de voluntad.
Solo un 36% de la gente la tiene consistentemente. Para la mayoría, es necesario cimentar motivación y perseverancia para hacerlas.
- Hay que tener una pasión o poner pasión.
Un 43% no tiene una dirección predeterminada; la va construyendo y cambiando a lo largo del tiempo. Pasión en sí para hacer algo tampoco la tiene la mayoría.
- Hay que hacer con toda la energía (¡pum para arriba!).
Un 21% no tiene ni remotamente la energía del resto, así que tildarlos de vagos o acomodaticios es contraproducente.
Conocer el propio diseño es fundamental, para no caer en esas generalizaciones que tanto dañan. Solo siendo quienes somos encontraremos satisfacción, paz, reconocimiento.




