Aunque vivimos en una época nunca vista de posibilidades de elección, los modelos siguen funcionando, ahora quizás fragmentados según distintas variables y no tan hegemónicos, pero igualmente coercitivos y tóxicos. Según el prototipo que cada uno tenga en su mente, tenderá a rechazar lo que es diferente y a considerarlo equivocado o enfermo y hasta peligroso. Es algo que viene con nosotros: una facultad del cerebro que distingue lo que está fuera de la norma y que, al no resultar conocido, podría ser perjudicial. Luego de testearlo, lo aceptará o lo excluirá de sus patrones, de acuerdo a la capacidad de asimilación, adaptabilidad y experiencia que posea cada uno.
Además de lo conocido (el sexo, la edad, el peso, la raza, el status, la actividad, etc.), discriminamos de otras formas más sutiles. Lo interesante es que, a veces, son mayoritarias pero la cultura las ha estigmatizado y nos llenamos de vergüenza, cuando la realidad es que son útiles o no sabemos cómo utilizarlas. Voy a listar algunas, desde la perspectiva de Diseño Humano:

- Prueba y error: aprendemos a través de equivocarnos. ¿Hay alguna duda al respecto? No, pero esta sociedad perfeccionista y exitista lo critica y castiga, haciendo un daño enorme. La mayoría tenemos este código (Línea 3) y es vital desechar esta exigencia: debemos entrar en las experiencias sabiendo que fallaremos y que, debido a estos errores, aprenderemos más rápida y eficientemente.
- Fuerza de voluntad: solo un 36% de la gente la tiene consistentemente. Para el resto, es necesario cimentar motivación y perseverancia para lograr los objetivos.
- Vocación o tener o poner pasión: un 43% no tiene una dirección predeterminada; la va construyendo y cambiando a lo largo del tiempo. Pasión en sí para hacer algo tampoco es común.
- Energía (¡pum para arriba!): un 21% no tiene ni remotamente la energía de los demás, así que tildarlos de vagos o acomodaticios es contraproducente.
- Prosperar, hacer dinero: un aprendizaje mayoritario. A casi todos nos cuesta valorarnos; esto se traduce también en lo laboral, así que nos “sacrificamos” (trabajando mucho y ganando poco) para probar que valemos, que damos todo. Está demás decir que no sirve, que no es la manera. Apreciar los conocimientos, experiencia, aptitud, energía, lo que sea que aportamos es lo que funciona. Ello se debe traducir en dinero también, lo cual implica saber valorizarlo y utilizarlo.
- Manejar las emociones: la tarea más difícil de todas. Tanto sea que tengamos un Plexo Solar Definido (y lidiemos con la Ola Emocional) o Sin Definir (y lidiemos con las propias y ajenas), esto es lo que más nos cuesta y es lo que definirá el futuro de la humanidad, ya que aquí están las mutaciones más fuertes que atravesamos.
Actitudes que no ayudan cuando tenemos alguna diferencia es victimizarnos o, por el contrario, luchar. Aceptarla, afirmarnos y transitar la divergencia, aprendiendo de ella, es la estrategia adecuada. He sido “rara” toda mi vida; en algún momento de mi juventud, lo concienticé y tomé una decisión: dejaría de sufrirlo para ser yo misma. No significaba imponerme ni pelear para que los demás (padres, amigos, desconocidos) me aceptaran; si lo hacían, bien, si no también. Las consecuencias de mis decisiones las afrontaría yo en mi vida, no los otros (ellos seguirían con las suyas y tendrían las propias), así que lo mejor era escucharme e ir donde mi corazón me guiara. Al final, me aceptaron, porque la autenticidad es invencible e inocultable. Date la oportunidad: reconócete en tu maravillosa unicidad y actúa desde ella. Te acompaño.





4 respuestas
Gracias por todos los artículos que compartes, me parecen estupendos.
Muchas gracias, Manuela! Me alegra que te sirvan.
Te mando un luminoso abrazo.
Gracias por compartir esta información tan importante, me aporta mucho para mi vida. Que gran regalo
Me haces un gran regalo con tu comentario, María!
Te mando un cariñoso abrazo.