
El estilo de vida que llevamos va en contra de nosotros mismos. La mente necesita tranquilidad y tiempo para procesar la enorme cantidad de información que le llega. El cuerpo precisa bienestar y descanso para permanecer saludable y alerta.
El ritmo frenético y constante nos enferma. Creemos que somos rápidos y eficientes cuando en realidad estamos ansiosos y estresados. Nos criticamos porque no podemos con tanto cuando la verdad es que no es posible tanto.
No es gratuito. Todo tiene consecuencias. Las enfermedades físicas y psicológicas están en aumento, los síntomas variados son algo cotidiano.
Si no aprendemos a desengancharnos de los estímulos continuos de la sociedad capitalista, terminaremos llenos de cosas pero faltos de nosotros mismos.




