
Este axioma se nota bastante en situaciones complicadas como esta. Por ejemplo, unos creen todo lo que se dice «oficialmente», sin cuestionamientos ni dudas. Otros creen todas las conspiraciones en contra de lo establecido, sin críticas ni dilemas. Ambos viven en sus propios mundos, sin tocarse ni admitir nada del otro… y creyendo que tienen toda la razón y que el otro es un crédulo tonto. Ambos hacen campaña de lo suyo, denigrando al contrario y subiéndose al pedestal de la Verdad.
¿Está mal? No, así funciona: cada uno, desde su posición fija, da argumentos para que el resto tome una posición personal y libre. Cada uno hace su papel.




