
Recordé esta “broma” que hizo un consultante mientras analizábamos su Carta de Diseño Humano, debido a las personas que se quejan de la cuarentena y de las condiciones en la que las pasan.
Pongo broma entre comillas porque no se trata de eso, sino de un lamento común en casi todos: solo perciben lo que ven como negativo de su diseño y no sus cualidades y dones (a los que dan por sentado o niegan). No existe algo “malo” en nadie, sino que son aprendizajes o características a elaborar para encontrar la luz detrás de ellas.
Tenemos la (pésima) costumbre de pelear contra lo que se presenta, sin siquiera considerar las razones o, mejor, lo que podemos aprender o lograr a través de ello. Observo unas cuantas teorías conspirativas en las redes acerca del Covid-19, algunas de ellas delirantes, y mucha reactividad, que no parece conducir a nada útil y creativo.
Seguramente algunas de las explicaciones no-oficiales del surgimiento del virus sean ciertas. No lo sé, pero, siguiendo a Sartre: “Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron con él”. Entonces, me pregunto qué puedo yo transformar en mí para movilizar algo mejor en el mundo. Esta puede ser una gran oportunidad para realizarlo desde nuestra espiritualidad o la antesala de una patada cósmica más grande aún si continuamos como hasta ahora.
¿Qué puedes aprender en relación a cómo estás pasando este momento? Considera tus aspectos personales y comunitarios, tus metas laborales y económicas, tus relaciones (con quién/es la estás atravesando y cómo, la soledad y los demás, a quiénes reelegirías y no, cómo cambiarías tu forma de vincularte, etc.), en qué mundo te gustaría vivir, tanto en tu interior como en el exterior, etc. Tus respuestas moldearán tu futuro. Elígete, con tus mejores galas, sin quejas inútiles ni arrepentimientos falsos.




