«Cambia para que yo sea feliz»

Demandar al otro que cambie no tiene sentido; cambiemos nosotros para atraer otra cosa.

 

Le dije esto a una paciente cuando me contaba las cosas que le gustaría que su novio deje de hacer, porque a ella le molestan.  Se rió, porque, en el fondo, es lo que todos queremos cuando nos quejamos de cualquier persona o situación.  “Yo sería feliz si…” generalmente va seguido de una serie de requerimientos que el exterior debe cumplir, a fin de que estemos cómodos, alegres, tranquilos, etc.

 

Además de esta conducta, típica de todos, la de ella tiene el plus de las mujeres que creemos que los vamos a cambiar, moldear, convertir, salvar y demás desatinos a los que somos tan afectas (los hombres están felices si NO cambiamos).

 

Lo que atraemos en el afuera tiene consonancia con nuestros aprendizajes.  Si no estamos conformes con lo que hay, iniciemos nuestra transformación y ello gravitará algo distinto.  De cualquier forma, en el mundo de la dualidad, no hay posibilidad de “Satisfacción 100% o le devolvemos el dinero”.  La Unidad acepta todo porque es todo.  Largo camino a recorrer, pero el único que lo consigue…

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