
Desde hace tiempo, cada vez mayor cantidad de personas me comentan que están durmiendo “mal”: insomnio, despertarse muchas veces, tardar en dormirse, dormir rápido y despertar temprano y no poder volver al sueño, soñar vívidamente, y otras formas.
No estoy hablando solo de este confinamiento (que puede agudizar esta conducta) sino de algo “normalizado”. Algunas razones pueden ser:
- La enorme cantidad de energía que estamos recibiendo, a fin de integrar el espíritu a la materia.
- Tormentas solares.
- Portales que abren nuevos códigos de luz.
- Enfermedades relacionadas con temas energéticos o psicosomáticos.
- Ser Proyector o Reflector, que siempre tenemos temas de sueño.
Estas razones están vinculadas a la enorme transformación que la Tierra (y nosotros incluidos) estamos atravesando. No somos “culpables” de todo lo que sucede; gran parte se debe a la ascensión de nuestro amado planeta, que además tiene sus ciclos propios, que son demasiado largos para que los humanos podamos verlo… aunque no estamos ayudando demasiado en esta transición (con el consumismo desaforado y la falta de conciencia ecológica).
La mejor forma de cuidar es comprender esta transformación y hacer nuestra labor personal sagrada de conectar con nuestro Ser y con Todo Lo Que Es. Con respecto al sueño, enojarnos y empastillarnos no es la mejor forma de atravesarlo. Aceptarlo y dejarlo ser funciona más. Si nos despertamos muchas veces, nos damos vuelta y continuamos; si pasamos unas horas despiertos, las aprovechamos haciendo algo que nos guste; si tenemos hábitos que no colaboran, los cambiamos y tomamos otros más sanos, etc.
Suele ser la oportunidad de conectar, de recibir mensajes, de reflexionar luminosamente, de hablar con nuestro Niño Interno, de meditar, de rezar, de imaginar un nuevo mundo, para nosotros y para todos… Elige tu juego…




