Este año (y estos días), tenemos una gran presión sobre nuestros Centros mentales (Cabeza y Ajna en Diseño Humano).  Según como lo tomemos, puede ser una gran oportunidad o una gran prisión.

 

 

Este año (y estos días), tenemos una gran presión sobre nuestros Centros mentales (Cabeza y Ajna en Diseño Humano).  Según como lo tomemos, puede ser una gran oportunidad o una gran prisión.

 

Las personas que no tienen estos Centros Definidos (más que nada las que tienen los dos) viven buscando información constantemente, llenándose de toda clase de explicaciones que los ayuden a decidir, a parecer inteligentes, a no lucir incompetentes o dudosos.  Es impresionante la cantidad de horas que pueden perder en esa búsqueda azarosa, que jamás llena la ansiedad de la mente.  Por otro lado, los que los tienen Definido se obsesionan con algún tema y no paran de darles vueltas con más información sobre lo mismo hasta parecer discos rayados.

 

¿Cómo podemos usar estos tránsitos a nuestro favor?  Es una gran oportunidad para los abiertos a tantas posibilidades a que se definan de una vez, a que cesen de desplegar probabilidades y elijan la que más los identifica y beneficia.  Es una prisión para los cerrados, porque rizan el bucle una y otra vez, sin salir de sus  terquedades, insistiendo en “sus” verdades: abrir sus mentes a otras puede ayudarlos a integrarse mejor.

 

Para ambos: la mente no debe decidir nada, no es su rol.  El cuerpo y el Ser son las opciones adecuadas, cada uno con la propia.  Es un tiempo para aprender esto y no seguir empantanándonos en los meandros de la cabeza.

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