
Hace añares, cuando inicié este camino de transformación en mí misma, probé una cantidad de cosas (herramientas no me faltaban). Finalmente, descubrí (tras mucha Prueba y Error) que la sencillez, lo corporal y la perseverancia son las soluciones. Todo el tiempo, encuentro personas que recitan una larguísima lista de cursos y libros, pero que no aplican ninguno. Es más, se enamoran de los más complicados para luego desecharlos (por complicados) para tomar otro y así…
Ya tenemos lo que necesitamos. En principio, el cuerpo es la clave. Si no pasa por ahí, no está en ningún lado; son solo fantasías y expectativas inútiles que nos sobrecargan. Luego, debe ser simple: en medio de la tormenta, no podemos recordar pasos enmarañados. Y, finalmente, si no tenemos perseverancia hasta que los cambios se asienten, saltaremos de una cosa a la otra y nos sentiremos débiles e inútiles.
Debe ser orgánico, fluido, sencillo, enraizado en lo corporal (la Tierra) y en lo espiritual (el Cielo). Cuesta al principio, pero después es un alud que va limpiando con todo. Pruébalo.
Tienes estos recursos en la Trilogía de los Miedos (www.abrazarlavida.com.ar/cursos-sobre-miedos)




