En el Vacío, mora el Espíritu (no le temas).

Debemos traer el Ser a la vida diaria, a cada instante, comprender que somos parte del flujo infinito de vida.

 

Una paciente me envía un artículo sobre la pereza y eso desencadena este artículo, lo cual muestra lo perezosa que soy.  Esa ha sido siempre la percepción que los demás tienen de mí: vaga, haragana y todos los sinónimos.  Yo creo que sé manejarme eficientemente  (ahorrando tiempo, recursos, dinero y energía), lo cual es el aprendizaje de una Proyectora en un mundo de Generadores.

 

Como la mayoría tiene una desbordante energía, se toma por “normal” que todos son así, lo que descoloca y hace parecer extraño a quienes no la tenemos.  Nos gusta tomarnos respiros, estar sin hacer, vivir sin prisas.  Así, somos el descanso de los Generadores y sus guías naturales.   ¿Y en qué los guiamos?  Además de enseñarles a ser eficientes, los llevamos a encontrarse interiormente, a darse ese tiempo necesario para dejar de hacer y ser.

 

Otro paciente me comenta que le tiene miedo al vacío, así que se dedica a planificar todo y no darse pausas.  Aquí, es donde los dos temas se tocan: se mantiene una actividad incesante porque asustan los tiempos quietos que conectarían con ese vacío intimidante.  Es fácil hacerlo en este sistema capitalista que pregona la productividad como estandarte y el consumismo como propósito de vida…

 

Occidente le teme al vacío, mientras Oriente lo busca.  Para nosotros, es nihilismo, es la muerte; para ellos, es una Nada preñada de posibilidades, es como el Útero del que nace la Vida (obviamente, coincido con Oriente).  El quehacer constante conspira contra el ocio en el que podemos morar en esa Nada fértil que nos vincula al Universo y su creatividad continua, sin identificarnos con el ego.

 

 

Ese es el miedo mayor: perder la personalidad al conectar con el vacío.  Como hemos desacralizado la vida y nos hemos identificado con el ego, dejar el negocio para habitar el ocio nos da miedo.  Negar esto es contradictorio, porque nos paramos en posturas espiritualistas que no avalamos en la práctica y eso nos separa, nos divide y hace que luchemos contra nosotros mismos.

 

El Espíritu está en Todo Lo Que Es (y en Lo Que No Es), por eso no existe gente espiritual y otra que no lo sea.  Algunos tenemos más o menos conciencia de este hecho y tratamos de vivirlo.  La mejor forma de hacerlo es tomar momentos de quietud para conectar con el Vacío que nos desidentifica y nos conduce al Ser.

 

¿Eso es todo?  No, ese es el principio.  Debemos traer el Ser a la vida diaria, a cada instante, comprender que somos parte del flujo infinito de vida.  El ego es el instrumento y debe estar alineado con el Ser, no con el sistema imperante.  Cuando vivimos en conciencia, en el aquí y ahora, somos Uno con el Espíritu y pasamos a ser Su Instrumento en el esquema universal.

 

Así, dejamos de correr tras zanahorias ilusorias y cada momento es sagrado.  No hay ningún lugar adonde llegar ni tiempo perdido.  Todo Es Habitado por el Espíritu.  Hacia esto nos dirigimos…  Quizás, no lo logremos en esta encarnación (ni en esta época), pero es el mejor propósito en el que podamos encausar nuestra vida… Simplificar, desdramatizar, vivir en el cuerpo, compartir, ayudan.  Te acompaño.

 

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