
Últimamente, he leído algunos comentarios acerca de para qué salir de una zona de confort si ella es, justamente, un lugar donde nos sentimos bien. Estoy de acuerdo en que es necesario tener espacios en los cuales estemos cómodos, en donde podamos disfrutar nuestras cualidades, relaciones, situaciones, trabajos, etc.
Creo que esa posición se termina cuando se vuelven incómodos, cuando ya terminaron o quedaron chicos o no nos representan más. Quedarnos ahí puede ser dañino y hay que salir de ellos con conciencia y gratitud. Por el contrario, existen personas que no tienen zonas de confort en sus vidas y todo es lucha y esfuerzo. Ellas deben hacer lugar para construirlas y recrearse.
Para algunos, hay demasiada presión por “evolucionar” y viven planteándose cualquier cosa, sin encontrar la paz de lo que es, mientras otros están prisioneros de lo que hay, sin buscar la paz de ser ellos mismos.




