
Estamos en tiempos de cambios profundos y uno de ellos es esta noción de que nosotros creamos nuestra vida. ¿Es tan cierto? Sí y no. Traemos tantas improntas kármicas y generacionales que no es tan simple, ya que tenemos que vérnosla con las consecuencias de ellas. No somos “páginas en blanco” como dicen algunos y, a veces, hay tanto escrito antes que puede ser pesado.
La forma en que lo tratamos y lo resolvemos es nuestra decisión: puede ser una condena que arrastramos hacia la siguiente generación o un corte que trae algo nuevo hacia delante. A partir de ello, creamos un mundo distinto que canaliza nuestras mejores cualidades y desafíos.
Entonces, podríamos decir que creamos mundos de belleza y armonía o mundos de fealdad y caos, mundos de conciencia y alegría o mundos de condicionamientos y sufrimiento. Somos responsables de la belleza que incorporamos al Colectivo con nuestro accionar. ¿Te preguntaste qué aportas? Nada se pierde, todo es parte de Todo Lo Que Es.




