
Si una sociedad cree estar muy abierta a todas las expresiones, termina siendo manipulada fácilmente por los que saben hacerlo con un discurso abierto. Es simple de ver en las redes sociales: cada facción dice tener las soluciones a los problemas de los otros y que su metodología es la única real. Y esto no se refiere solo a la política; está imbuida en cualquier segmento.
Como las redes rastrean nuestros gustos, nos dan lo que queremos. Así, creemos que eso que nos muestran es universal y que tenemos razón. No, sencillamente nos escondemos en un nicho de mercado que es afín a nosotros y desoímos el resto. En este momento, casi todo está operado por un discurso supuestamente libre y claro, pero no es verdad. Requiere de un enorme discernimiento y de un gran trabajo tener un pensamiento propio. Y la mayoría no tiene el tiempo ni la energía para eso…
Todos somos hijos del sistema, en mayor o menor medida. Por lo menos, darnos cuenta de eso y realizar la labor diaria de ser sinceros con nosotros mismos es ya algo a favor.




