
La resiliencia, la capacidad para recuperarse de situaciones complicadas y aprender algo con ello, es un código bastante común en la humanidad (Línea 3). Muchos tenemos este potencial, aunque no significa que siempre lo usemos. Sin embargo, es muy valorado y pedido como algo normal… cuando no debería serlo…
Cada uno viene con sus códigos y pretender que todos lo implementen es pedirle peras al olmo, porque, no solo es forzar situaciones para los que no estamos preparados, sino también no reconocer que podemos solucionarlas de una forma distinta. Sucede algo parecido con la fuerza de voluntad, que solo un pequeño porcentaje la tiene consistentemente. Para los que no venimos agraciados con ella, nos es posible lograr las cosas con motivación y perseverancia, por ejemplo.
Desconocer cómo venimos cableados es la cosa más cara del mundo, porque terminamos yendo en contra de nosotros mismos, esforzándonos sin sentido cuando tenemos otras alternativas más fáciles.
Conoce tus códigos realizando tu Carta de Diseño Humano.