El ego frágil es el nuevo rey. Sería interesante si lo viésemos como un paso necesario del camino hacia de la guía del Ser: tenemos que ponerlo en su lugar para que comprenda que es solo un instrumento. El problema es que, en lugar de bajarlo del pedestal, reeducarlo y hacerlo un recurso potente al servicio del alma, lo defendemos y apañamos. ¡Pobrecitos nosotros!