Cuando las marcas quieren introducir o renovar un producto, hacen investigación de mercado para captar el “clima” imperante e influenciar a favor de lo que quieren vender. En este momento, hay una campaña de cerveza con amigos en situación de “boludeo” (se hacen burlas pesadas como supuesta diversión normal entre congéneres). No solo que todavía no me acostumbro a que la gente (sobre todo los jóvenes) se llame “boludo” cada tres palabras, sino que me parece sintomático que se naturalice algo tan agresivo.
Cuando yo era chica, esas cosas eran moneda corriente (se llamaban “cargadas” y eran mucho peor). Siendo pequeña (unos seis años), me hicieron una broma tonta que me hirió muchísimo. Aprendí muy temprano a “no hacer lo que no te gusta que te hagan” y jamás me enganché en ello. Con el tiempo, se fue disipando pero parece que está volviendo. Ahora, el tema del bullying (que existía en pequeña escala en ese tiempo) es muy serio y se busca concientizar acerca del daño que produce.
Hay mucha agresividad en el ambiente y no creo que disminuya. Es parte de este cambio que estamos transitando y lo viejo, patriarcal y violento (tanto en hombres como en mujeres) no se rendirá plácidamente. Está en cada uno de nosotros desapegarnos de ello y trabajar interiormente para respirar, calmarnos, buscar nuevas opciones, integrar y encaminarnos hacia la paz que también somos. Diría que es “el” trabajo de este tiempo…