
El lunes pasado, fue un día muy caluroso, el primero de la primavera. Me encontré con un amigo, que odia el invierno; lo sufre mucho, al punto de dormir con varias ropas y colchas, y le cuesta salir de su casa.

Yo soy lo contrario: estaría encerrada en mi cueva con aire acondicionado, hasta que la temperatura baje (¡y la humedad!). Él vive en un departamento frío y yo en uno caliente. Tendríamos que cambiar en inVierno y en inFierno.

Mientras paseábamos, se detiene y respira. No entiendo y me dice: “¿No es maravilloso? Podemos caminar tranquilos, con ropa cómoda y no llenos de abrigos, con los hombros levantados por el frío”. Me hizo acordar a un chiste que vi justo ese día, en el que alguien escucha que otro dice algo parecido y cuenta: “Le di dos tiros”.

No es para tanto, pero… Jjajajaa!! Es muy interesante cómo podemos ser tan distintos, cómo el cuerpo procesa las temperaturas de diferentes maneras, al igual que otros parámetros. La variable humana…