Cambia el NO por el SÍ.

Y la ansiedad por la amabilidad.

Desde hace bastante tiempo, me estoy planteando las formas de comunicación conmigo misma y con los demás. Lejos de ser algo banal, es una clave fundamental para contactarme con el alma y sus aprendizajes, ya que muchas veces me quedo con los NO del ego en lugar de con los SÍ del Ser.

La ansiedad como conducta.

Tengo un temperamento impulsivo e impaciente. Quiero todo ya. Esto me ha dificultado mis procesos muchas veces, así que he debido aprender a aguardar, a dejar fluir situaciones hasta su resolución (en lugar de hacer algo para adelantarlas), a adquirir constancia, a fortalecerme (mi Autoridad Interna es la Ola Emocional: esperar es la clave).


Ello también se ha visto reflejado en mis modales: impetuosos, acelerados. Ha sido un largo camino para bajar los decibeles y respetar mi ritmo y el de los otros (paradójicamente, al ser Proyectora, es lento, a fin de que los demás se relajen y puedan abrirse). Este es uno de mis aspectos. Además, tengo otro que es exactamente el opuesto: alegre, despreocupado, tranquilo, artístico.

El tema es cuando mi faceta ansiosa de “hay que” (hay que ser así, hay que hacer esto) se pone en marcha con ganas.  Con los años, el volumen y la frecuencia han descendido muchísimo, porque me he planteado para qué vivir así.


Problemas…

Esto me ha sucedido con muchos temas. Cosas que damos por sentado tanto en lo económico, en lo relacional, en lo familiar, etc. No por nada estamos en el fin de un ciclo, en el “caos” del sistema. Todo está presentado desde el problema en lugar de la solución. Desde la carencia, la complejidad, la aceleración, la exigencia, la acumulación.


Esta sociedad materialista/consumista tiñe lo que toca de ansiedad, estrés, voracidad, miedo, violencia. Y no hay nadie que esté libre de ello, aunque se ilusione de zafarlo. Entonces, ¿qué parte de mí se engancha?  La ansiosa, la del “hay que”. ¿Qué puedo presentarle que sea más atractivo y, a la vez, funcional?

Y soluciones…

En principio, apreciar las cualidades del SER en lugar del HACER. Valores perennes (no de moda) y plenos (no vacíos de sentido). ¿Qué cualidades necesito poner en primer plano en mi vida? Observar y laborar en ellas.


Luego, simplificar mi vida alrededor de lo que verdaderamente tiene significado en ella. ¿Cuántas situaciones no resuenan con esto? Ir liberándome de ellas.


¿Cómo llevar esto a cabo? Aquí vuelve el tema de la comunicación. Hace tiempo, leí lo que se aconsejaba a acompañantes de personas con Alzheimer. Mientras lo hacía, inmediatamente percibí que así era cómo debía tratar a mi aspecto. A él, a mi Ego y a los demás. ¿Qué te parece?

  • Nunca discutas con él, ponte de acuerdo.
  • Nunca trates de razonar, distrae su atención.
  • Nunca lo avergüences, alábalo.
  • Nunca trates de darle lecciones, serénalo.
  • Nunca le digas “ya te lo dije”, repíteselo cuantas veces haga falta.
  • Nunca le digas “tú no puedes”, dile “haz lo que puedas”.
  • Nunca le exijas u ordenes, pregúntale o enséñale.
  • Nunca condesciendas, dale ánimo.
  • Nunca fuerces, refuerza la situación.


En eso estoy. Cambiando el NO por el SÍ. La complejidad por la sencillez. La carencia por la abundancia. La exigencia por la comprensión. La rapidez por el placer. La rigidez por la amabilidad (que, entre paréntesis, quiere decir “ser digno de ser amado”). ¿Lo hacemos juntos?

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