Existe una disciplina corporal que se llama Eutonía. Esta palabra viene de “el tono correcto”. Normalmente, estamos atados a dos extremos: una hipertonía (músculos tensos, contracturas) o una hipotonía (flaccidez, pesadez). Ambas formas “dictan” comportamientos con los que tomamos la vida: la primera nos lleva a tomar las cosas con fuerza, a hacer demasiado, a esfuerzos innecesarios, a ansiedades; la segunda a arrastrarnos, tirarnos, pasividad o pesimismo.
Encontrar el tono justo para hacer todo es más que un tema físico, como verás. El cuerpo es el que muestra y metaforiza nuestros pensamientos, emociones, actitudes, historia, roles. En la medida que trabajemos con él, tomando conciencia y haciendo los ajustes prácticos, veremos un cambio en nuestra manera de ver la vida. Observo demasiada hipertonía en la mayoría: un cuerpo preparado constantemente para la lucha, que no puede relajarse ni realizar las cosas con la energía justa y necesaria. Es tiempo de bajar de los paradigmas limitantes y aprender a disfrutar. Ni tensión ni pesadez: el tono correcto nos asegura hacer sin esfuerzo, con placer.
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