No dejas a tus niños hacer lo que quieran y que te destruyan la casa: no hagas lo mismo con tu interior.

 

Tendemos a creer que nuestros Niños Internos son pobres víctimas o dulces críos, esperando amor y contención.  Sí, algunos son así.  Unos cuantos son caprichosos, iracundos, rebeldes, acomodaticios, complacientes, etc.  No se quieren mover de sus lugares ni ver otras posibilidades.

 

Sí, la respuesta es dar amor y contención, pero también poner límites y enseñar un nuevo marco de referencia, con actitudes y emociones acordes, que posibiliten un camino en concordancia con el alma.  No dejas a tus niños hacer lo que quieran y que te destruyan la casa: no hagas lo mismo con tu interior.

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