
No estoy hablando de la filosofía (aunque se parece bastante), sino de permanecer en la existencia y no en la mente. Creemos que la racionalidad dará todas las respuestas y solo plantea preguntas que no se pueden responder… Y si hace eso en lo más “elevado”, imagina lo que queda para lo cotidiano…
Vivimos perdidos en los supuestos mentales que consumen nuestra energía. Mientras, el cuerpo está atascado en su anestesia y/o en su dolor, sin poder procesar fluidamente lo que sucede. En tiempos de gran incertidumbre como el que atravesamos, quemamos la vida en las ansiedades, los miedos, los nerviosismos que nos propone un mundo cambiante y rápido.
¿Qué libertad nos queda? La de nuestras propias decisiones. Y ni siquiera sabemos si son nuestras o son condicionadas por siglos de manipulación, tanto material como espiritual. Hace mucho que renuncié a las teorías sobre qué es Dios o cómo es lo que hay más allá de lo que hay (por eso me gusta el Taoísmo quizás). Eso solo sirve para llenar la voracidad de la mente y su necesidad de respuestas cerradas que la calmen.
El silencio es una mejor respuesta. Vivir en el cuerpo también. Existir y encontrar cierto sentido en la libertad de no saber… Con todo lo que me interesa Saber (¡tendrías que ver mi diseño!), es un gran avance… O no… ¿Quién sabe? ¿Cómo te va con esto?




