Acerca de las dietas y las carencias que tapamos

En vez de emparchar el ego, sanemos la carencia a través del Ser.

 

Con respecto a DIETAS, DEUDAS Y CÓMO ENFOCAMOS MAL LA ENERGÍA,  existe casi un “sistema” que “apoya” el comer (y uso esas palabras porque sostienen con sus conceptos una forma de alimentarse que daña, sin ser del todo conscientes de su alcance).

 

Así como yo vivía pensando en las deudas y las recreaba, una persona con problemas de peso tiende a decirse: “esto me va a engordar”, “¿cuántas calorías tiene?”, “¡hay tanto que no puedo elegir!”, “tendría que pesar lo mismo que a los 20”, “no debí comer eso”, “no sirvo, no puedo con esto”, “no tengo fuerza de voluntad, siempre voy a seguir así”, “estoy mal, qué importa, me voy a llenar”, “¿qué dieta nueva y efectiva hay?” y muchas otras cosas parecidas.

 

El tema es que ya tiene determinados pensamientos que acompañan su día y se repiten constantemente, originando un círculo vicioso del que no se sale.  La comida asume un rol preponderante, que obtura otros pensamientos más dolorosos.  En general, eso es lo que se esconde detrás de los asuntos al que nos hacemos adictos (sea comida, deudas, trabajo, relaciones, riesgo, enfermedades, droga, no hay área que no contaminemos con nuestras carencias).

 

 

¿Qué queremos tapar con esas ideas obsesivas?  ¿Abandono, vacío, desvalorización, soledad, falta de propósito?   Deberíamos ir al fondo y sanar lo que causa el conflicto en lugar de querer aliviar los efectos.  La mayoría de las veces eso es lo único que se hace: tratar de “ajustar” al ego, de adaptarlo, de hacerlo eficiente en el mundo y con ello solo se lo emparcha una y otra vez, sin lograr la conexión profunda con el Ser que es la verdadera solución.

 

Esto no quiere decir que sea fácil salir del círculo vicioso de la comida.  A diferencia de otros temas en los que se puede dejar el objeto de la adicción, debemos seguir alimentándonos y el cuerpo se acostumbró o ya viene con ciertos mecanismos que lo complican.  De cualquier forma, se puede conseguir una relación sana con ella; en principio, dejando de pensar en términos de “dieta” y sí de alimentación saludable.  Cada uno puede encontrar su propio sistema, que contemple sus circunstancias y su ser completo, pleno de valor, sentido y amor.

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