
Cuando pedimos algo, conviene ser específicos en el sentido de estar claros en cuanto a cómo deseamos que eso suceda. Si solicitamos “un trabajo”, aparecerá cualquiera y después estaremos disgustados e insatisfechos. En cambio, si requerimos “un trabajo en que gane tanto, en que esté ciertas horas, con determinada clase de personas, en que mi labor sea reconocida e integrada a otros, en que mi potencial sea actualizado y liberado”, puede aparecer algo que dé propósito a nuestra vida.
En realidad, este segundo tipo de petición nos sirve para poder saber en dónde estamos parados y qué necesitamos trabajar en nosotros mismos. Como lo que vendrá será atraído y tendrá consonancia con nuestra verdad energética, podremos elaborar lo que nos impide llegar a ello para que suceda.
Igualmente, ¿será tal como lo deseamos? En general no, porque la ayuda proviene de un lugar distinto al que la pedimos; viene de un Plan superior al que debemos rendirnos, confiar y agradecer.




