
Tengo una gran sensibilidad al ruido y me molestan muchísimo las bocinas y las alarmas (¡las odio!) de los autos, la música fuerte, el tránsito, los motores, etc. Noto que poca gente tiene conciencia del enorme daño que los ruidos significan (ni hablar de los gobiernos a los que no les importa). Deberíamos ser más cuidadosos con este tema en lo individual, dándonos cuenta del que producimos y bajándolos al mínimo indispensable.
Se me ocurrió escribir sobre esto a raíz de un artículo que estaba leyendo, del que comparto un párrafo: “Con la rápida urbanización, grandes cantidades de gente están migrando a megaciudades, donde la polución auditiva es una amenaza constante a su sanidad y bienestar. Al envejecer las poblaciones urbanas, es probable que haya un inmenso incremento de la pérdida auditiva asociada con esta migración masiva.
Según un estudio la polución de ruido ya significa para el Reino Unido según se estima 20.000 millones de libras anualmente en costos económicos, sociales y de salud. La polución de ruido ha estado relacionada con numerosos problemas de salud pública, incluyendo aumento de la hipertensión y de las enfermedades coronarias, con costos estimados en los US$3900 millones en Estados Unidos, según un estudio publicado por la NIH en 2015. Hay una fuerte correlación entre la polución de ruido en las ciudades y la pérdida de audición (64 por ciento según el World Wide Hearing Index). Es probable que estos problemas de salud se impongan mucho antes que a anteriores generaciones con un impacto significativo tanto para la salud mental como en los ingresos. Además de padecer una de las peores calidades de aire del mundo, los residentes de Nueva Delhi (la segunda peor ciudad del mundo en términos de polución de ruido) tienen pérdida de audición equivalente a la de personas 20 años mayores.” (Robert Frabicant).




