
Hemos esparcido pedazos de nosotros por todos lados, proyectándolos en otros, tanto los maravillosos como los oscuros. Hemos desperdiciado dones y talentos, negándolos o dándolos por sentado. Nos hemos perdido en los modelos familiares y sociales hasta desconocernos. Las tormentas del alma ayudan a desprender lo que no es nuestro y a devolver lo que sí, para que nos hagamos responsables de nuestra encarnación.

Reescribe tu vida como protagonista de tu historia y conecta con tu Ser para que te guíe en el resto.

Vivir conscientemente es estar atentos en el aquí y ahora, guiados por el cuerpo, conociendo nuestro propósito y tomando las decisiones adecuadas para lograrlo.

El ego frágil es el nuevo rey. Sería interesante si lo viésemos como un paso necesario del camino hacia de la guía del Ser: tenemos que ponerlo en su lugar para que comprenda que es solo un instrumento. El problema es que, en lugar de bajarlo del pedestal, reeducarlo y hacerlo un recurso potente al servicio del alma, lo defendemos y apañamos. ¡Pobrecitos nosotros!
