
Del Ego infantil a la madurez espiritual
Reeducar la mente (del ego) y reconducir las emociones, sanando los Aspectos infantiles, nos lleva a la madurez espiritual que es nuestro diseño original y nuestro destino.

Reeducar la mente (del ego) y reconducir las emociones, sanando los Aspectos infantiles, nos lleva a la madurez espiritual que es nuestro diseño original y nuestro destino.

Muchas de esas expectativas tienen su origen en el deseo de obtener el cariño, el reconocimiento, la atención, el apoyo, la aprobación de nuestros padres.

Tremenda paradoja! Los fuertes no se conectan con su vulnerabilidad y los débiles no se vinculan con su fortaleza: omnipotentes o víctimas, solo extremos… y pérdidas para ambos.

Nos enganchamos en ser «positivos» porque seguimos creyendo que el sufrimiento es un premio; así no salimos de girar en un círculo vicioso que no nos deja crecer.
