Compitiendo por la desgracia (en la tierra de las limitaciones).

¿Significa que el sufrimiento es obligatorio?  Sí, hasta que deja de serlo. 

 

Cuando era chica, tenía un par de tías que se la pasaban contando sus achaques y problemas.  En el momento en que una se quejaba por algo, la otra contestaba con algo mayor.  Con el tiempo, me di cuenta de que todos hacemos eso: nadie sufre tanto como nosotros.

 

Eso nos trae una sublime excusa para conformarnos y no salir de los atolladeros en los que nos sumergimos.  Desde padres abandónicos hasta parejas abusivas, desde pobreza hasta agresión, desde donde sea hasta donde plazca, siempre encontramos justificaciones por las que sufrir.  Se nos escapa un detalle: nadie está exento de eso en esta Tierra.

 

Todos idealizamos a la familia Ingalls; todos creemos que deberíamos ser, hacer o tener otra cosa (mejor); todos pensamos que vinimos fallados, inadecuados, estropeados y que tenemos que luchar para merecer “algo” superior que la sociedad promete (pero no cumple).  Una noticia impactante: esas fantasías solo nos impiden ser nosotros mismos y estar bien con ello.

 

En este planeta, estamos jugando con la limitación, con la dualidad.  Nadie viene provisto de TODO y la puerta de entrada es estrecha.  Hemos elegido nuestras circunstancias (padres, clase social, dones, desafíos, etc.) y esas son las reglas del juego.  Por eso, es tan tonto (y frustrante) la máxima de estos tiempos: “Tú puedes todo”.  Se les olvida que eso es cierto… dentro de los parámetros de esta encarnación.

 

 

¿Ello significa que el sufrimiento es obligatorio?  Sí, hasta que deja de serlo.  Como toda verdad es una paradoja, necesitamos de él para afrontar los aprendizajes que queremos evadir, para salir de la rueda de los condicionamientos, para ser más compasivos, fuertes, profundos, para conectar con el Espíritu.

 

Cuando comprendemos que no tenemos que atravesar por situaciones dolorosas para evolucionar, nos damos cuenta de que tenemos un recurso mejor: la Conciencia.  Captamos la próxima vuelta de la espiral de crecimiento cuando inicia y seguimos su desarrollo, sin requerir de llegar a hechos traumáticos para aprender.  Así, nos expandimos con lo que nuestra Alma nos va presentando, en un constante flujo de conciencia.

 

Debemos entender que estos tiempos no se pueden atravesar con las viejas armas (una metáfora guerrera): luchar, sufrir, competir, victimizarnos, correr sin sentido, comprando las zanahorias del sistema.  Los nuevos recursos son aceptar lo que es, para poder transformarlo desde el interior; decidir, enfocar (fundamental) qué sentir, qué pensar, cómo vivir; pedir ayuda a los Seres de Luz; estar atento a las señales del cuerpo, del entorno; dejar ir lo viejo; actuar cuando se presenta la oportunidad; fluir en armonía con los demás, con la Vida; estar presentes siempre.

 

No se transita lo Nuevo con herramientas de lo Viejo.  Se lee fácil, pero estamos dominados por una mente que se aferra a lo conocido, por emociones sin sanar, por un cuerpo anestesiado y cansado, por objetivos externos.  Por eso, la Conciencia es necesaria. No sirve que leas sobre esto y te dejes llevar por lo habitual.  No es cierto que estás falto de tiempo: es este instante en que lo pones en práctica.  Es aplicar lo que sabes a cada momento.

 

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