Controlar o confiar/Ego o Ser.

Confiar es algo del ámbito espiritual, no mental.  Cuando estamos centrados en nuestro Ser, atraemos las situaciones y las personas que sirven a nuestro propósito. 

 

El sábado fue mi cumpleaños.  Habíamos resuelto ir a ver un musical con dos amigas y luego cenar.  Desde ese momento, todo parecía encaminarse a que la pasaríamos mal (una serie de pequeños problemas que se concatenaron).  Al principio, me enojé, pero luego decidí dejar que pasara lo que tenía que pasar (mis amigas también) y simplemente fluir con las situaciones.  Resulta que fue maravilloso: si lo hubiésemos querido planear, no hubiera sido mejor.

 

Somos muchos los controladores en este mundo…  Y nos va a ir muy mal si nos empeñamos en seguir siéndolo…  El mundo está cambiando aceleradamente y solo queda la adaptación y la resiliencia (cosas que tengo en abundancia).  Supongo que ellas me salvaron, junto con la constatación de que no podía continuar queriendo controlar todo si deseaba ser feliz.

 

Es asfixiante, para uno y para los otros.  En las cantidades adecuadas (mínimas),  ayuda a que las circunstancias circulen en favor de la comunidad, no de uno mismo (Puerta 21 en Diseño Humano).  En lo personal, ese control se puede utilizar para reconocer y lograr los propios recursos materiales, para ser independiente.  Cuando pasa a ser una estrategia individual de vigilancia o dominio, es muy perjudicial.

 

Esto pasa cuando nos sentimos inseguros, cuando no confiamos en nosotros ni en el mundo que nos rodea.  En estos tiempos, con tanta incertidumbre, se exacerba y termina siendo un monitoreo constante de detalles triviales, posibles peligros, alerta exasperada, estrés alarmante, temor continuo.  Esto solo puede llevar a síntomas y enfermedades físicas y mentales cada vez peores.

Creemos que confiar es controlar: si todo está en su lugar y podemos prever lo que vendrá, entonces nos fiamos.  Esto es de la  mente.  Así que ella se acelera y se desmadra prediciendo cada posible incidente que pueda surgir para trazar los planes A, B y C que los contendrán.  Como te habrás dado cuenta ya, casi nunca sucede lo que pensamos y así nos quedamos inermes frente a lo que sí.

 

 

¿Cuál es la solución entonces?  Confiar es algo del ámbito espiritual, no mental.  Cuando estamos centrados en nuestro Ser, atraemos las situaciones y las personas que sirven a nuestro propósito.  Si pensamos que es a través del sufrimiento y las pruebas extremas, eso tendremos.  Si creemos que es por medio de la conciencia y la alegría, así será.

Estas dos formas son aguas divisorias en estos tiempos.  Ya no se trata solamente de Ego y Ser.  Es el viejo mundo y el nuevo; es manipulación material y espiritual o el camino de la Luz.  Comienza a cuestionarte en qué estás creyendo.  Comienza a observar cuán conectado estás a tu Alma y cuál es el camino que estás eligiendo.

 

Últimamente, me ha tocado registrar sucesos muy duros en conocidos que se han desalineado mucho o que han optado por grandes golpes para despertar.  Yo misma estoy lidiando con temas corporales (no graves pero sí molestos) por no ceder en ciertas cosas… porque de eso se trata: de entregarnos.

 

El control es aferrarnos tenazmente a conceptos, personas, situaciones, aun cuando está probado que no nos sirven.  Es un miedo al cambio, a lo nuevo, al potencial, a la  luz que portamos, al amor que se puede manifestar y que no conocemos ni prevemos.  Si confiamos en que nuestro Ser atraerá lo que es mejor para nosotros, que podremos con ello, y que nos expandiremos bellamente, podremos soltar el control y disfrutar el camino, sin dolor ni exigencias.

 

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