¿Cruzamos juntos el Puente?

Si estuvieras caminando y adelante vieras un puente: ¿adónde te gustaría que te lleve?  Esta es la situación que estamos atravesando ahora: dejando atrás lo conocido para adentrarnos en lo desconocido.

 

Si estuvieras caminando y adelante vieras un puente: ¿adónde te gustaría que te lleve?  Esta es la situación que estamos atravesando ahora: dejando atrás lo conocido para adentrarnos en lo desconocido.

 

Además, está bastante brumoso, por lo que no sabemos con qué nos encontraremos.  Todo esto nos llena de incertidumbre, interrogantes, miedos, fantasías, y el mundo exterior no ayuda mucho para mitigarlos; por el contrario, los incrementa para que sigamos en el mismo lugar y no continuemos.

 

Muchas personas harán esto; se quedarán en sus lugares esperando que otros crucen y les cuenten que hay luego.  Está bien.  Los pioneros siempre fueron pocos y raros.  Lo importante es saber si uno lo es o no.  Si lo eres, haz tu trabajo.  Seguramente, transitaste muchas pruebas y, a esta altura, el pasado está olvidado y fue solo un espacio de aprendizaje.

 

¿Qué esperas encontrar después del puente?  Es importante que te plantees esta pregunta y te respondas con honestidad.  ¿En qué nueva aventura te gustaría incursionar?  Ya debes tener bastante resueltas las que te trajeron hasta acá.  Estás en paz con lo que te movilizó al comenzarlas y aguardas qué te motivará ahora.  Quizás, no sientas demasiada emoción o estés apasionado o temeroso, lo que sea está acorde a ti, déjalo ser y da el paso.

 

 

Da el paso cuando se presente la oportunidad.  No corras al puente simplemente porque está ahí.  Estate atento a las señales, a lo inusual, a lo que te conmueve; escúchate, abre tus sentidos, tu cuerpo, tu corazón.  Y, cuando sientas que es el momento, avanza.  Con/sin miedo, con/sin dudas, con/sin metas, con/sin compañía.

 

¿Lo harás como atravesaste otros puentes antes?  ¿A través del sufrimiento, la lucha, el esfuerzo?  No es la  manera ahora.  Proponte hacerlo con alegría, con abundancia, con conciencia, con amor.  Fluye siguiendo tu autoridad interna, paso a paso, sin expectativas, aceptando lo que se presenta, aprendiendo, soltando, cada vez más presente, auténtico, despojado, real.

 

Con los pies en la tierra.  No hay espiritualidad verdadera si no está arraigada a la Tierra.  La hemos utilizado y arrasado en aras de una carrera productivista que nos daña a todos.  Es hora de frenarla y ser austeros, respetuosos de sus recursos, conscientes de que nuestra existencia está unida a la de Ella.

 

No saber qué sucederá puede ser positivo o negativo.  Si queremos certidumbre, seguridad, nos hundiremos en emociones oscuras que nos harán reaccionar desmedidamente.  Aceptar que jamás tuvimos control nos hace humildes y nos conecta con la guía interior.  Si lo tomamos como un aprendizaje continuo, como una travesía al alma, como el regreso al Hogar, será entusiasmo (en Dios).  Te acompaño.

Comparte:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

captcha

Sobre Diseño Humano

No te pierdas ninguno.

Suscríbete al boletín semanal

Recibe un email semanal con consejos, reflexiones y recursos, directamente en tu casilla de correo.

Categorías

Sígueme