
Tengo varias personas que escriben sobre temas psicológicos y espirituales como contactos en redes sociales. Se supone que lo hacemos para ayudar a otros con nuestras ideas y experiencias. Como es natural, lo realizamos desde nuestro paradigma, y, como es normal, creemos que es el correcto… (Comentario: ¡jjajajaja!).

Una cosa que me llama la atención es cuántos se sienten perseguidos por los que no opinan como ellos. Y centran sus escritos (y su práctica) en eso. O sus temas giran en torno a la envidia, los celos, la rivalidad, los narcisistas, los psicopáticos, los dormidos, los despiertos, y un largo etcétera.

Siguen en un mundo de lucha y esfuerzo, de sufrimiento y desdicha, en donde los otros les hacen cosas, aunque digan que todos somos divinos y creadores. Algunos muestran con orgullo cómo las redes los prohíben, otros se jactan de sus detractores, mientras otros se victimizan.

Obviamente, no podemos salirnos enteramente del sistema, porque vivimos en él y tenemos que subsistir, pero podemos tratar de responsabilizarnos de nuestros pensamientos y emociones, de no poner demonios en el exterior cuando están adentro, de vivir más sencilla y armoniosamente, de ser más libres interiormente. En lo personal, trato de ser consciente. No siempre lo consigo, pero me gusta pensar que estoy en el camino.




