
No, no estoy hablando de los O- (como yo), sino de esas personas que viven proveyendo, ayudando, socorriendo, sacrificándose por los demás, sin hacer lo mismo por ellas. Les cuesta recibir, porque sienten culpa o no merecedores.
Una de las razones por las que tienen esta conducta (nada sucede por una sola causa) es egoísta: si el otro está bien, ellos están bien. Les resulta más fácil controlar (un mecanismo que no se percibe como tal) el estado del otro que dejar que suceda lo inevitable. Así, van poniendo almohadones para que no se lastime, haciéndolo un inútil, un parásito, alguien que cree que no puede solo. No es de extrañar que luego se vuelvan en contra de tanta “ayuda”…
Cada uno debe hacerse responsable de su propio camino, de su aprendizaje. Amamos verdaderamente al otro cuando lo dejamos crecer, aunque eso nos cueste o nos lastime.




