
“Todo es según el color del cristal con que se mira” propone Campoamor y es verdad. El tema es que nos creemos que tenemos todos los cristales y no es verdad…
Además de que venimos diseñados con ciertos puntos de vista y los demás son aprendizajes, de cualquier forma tendremos puntos ciegos a los que nunca accederemos. Por otro lado, y esto es lo más común, tenemos dificultad para ver lo obvio: de tanto estar a la vista, ya no nos percatamos de lo más elemental.
¿Cómo se soluciona esto? Poniendo atención a los demás. Los otros nos proporcionan esa retroalimentación, lo que nos falta o no podemos observar por estar demasiado involucrados. Nadie puede ver todo; solo cuando entendemos que los otros nos completan la mirada, es posible alcanzar una verdad más plena.
En tiempos de grietas duras, en los que muchos se creen que lo saben todo y menosprecian a los contrarios, tratar de aceptar e integrar opuestos es un gran servicio a brindar.




