
Charlaba con una paciente acerca de su compulsión a hacer (generalmente por los demás), a ir a muchos lugares, reuniones, cursos (siempre hay algo bueno, mejor, interesante, divertido), a estar ocupada (pensando, realizando, planeando, comiendo, dejando que todo se le acumule hasta el infinito).
Esta actitud está “premiada” por la sociedad: cuanto más, mejor. El resultado nunca es el esperado, pero no importa: se redobla el esfuerzo y se logrará… ¿o no? Las zanahorias de la sociedad no cesan de seducir. Mientras tanto, se acrecientan el descontento, el vacío, los malestares, las enfermedades, la insatisfacción. ¿Aprenderemos contención, enfoque, conciencia, límites, aceptación, interioridad? La Energía nos lo demanda; ¿escuchamos?, ¿respondemos?, ¿nos abrimos a la Luz? En eso estamos…




