
Charlando con un par de pacientes que están buscando trabajo, les llamé la atención acerca de la desvalorización que tenían acerca de sí mismas y de sus capacidades. Esto es una epidemia, dentro de una sociedad que cotiza el exitismo, y la “excelencia” y denigra los errores.
Es todavía más terrible con estas dos maravillosas personas, que han pasado por historias de pobreza y abuso, y han logrado superarlas a través del trabajo personal y el estudio permanente. Sin embargo, siguen atadas a sus relatos de infancia, como si nada hubiera sucedido, y además están presas del relato de la sociedad que exige más y más.
Es necesario cambiar esas narrativas victimizadoras y reemplazarlas por otras en donde se aprecien los dones, las capacidades, los estudios, las evoluciones, los aprendizajes a través de Prueba y Error, todo lo que nos constituye. Y desanclarlas de los modelos sociales inhumanos y consumistas, que solo nos castran y agotan.




