Es lo que hay: ¿que vas a hacer con ello?

Así estamos en estos tiempos: dándonos cuenta de que lo que creíamos que era real no lo es.  Nuestra percepción estaba obnubilada por nuestros deseos, expectativas, idealizaciones, negaciones, y demás etcéteras que nos mantenían en un estado suspendido, en una irrealidad que resultaba incómodamente cómoda pero conocida y aceptada.  Estamos cayendo en cuántas cosas no son y, peor, cuántas no fueron ni serán. Algunas preguntas para solucionarlo.

 

El otro día, salí a hacer unas tareas; entre ellas, un par de pagos.  Llevaba $ 805 y $ 1200 separados.  En el primer lugar, en el que tenía que depositar los $ 1200, tomé el dinero, “vi” $ 300 entre los billetes y pensé que me había equivocado, así que “deposité” $ 1300.  Seguí haciendo cosas y luego fui a pagar lo otro; cuando saqué la plata, conté los $ 1200 extrañada y allí me di cuenta del error.  Las comillas que puse recién son porque yo CREÍ que eso era así, a pesar de que la EVIDENCIA me demostraba lo contrario.  ¡Gran lección!

 

Así estamos en estos tiempos: dándonos cuenta de que lo que creíamos que era real no lo es.  Nuestra percepción estaba obnubilada por nuestros deseos, expectativas, idealizaciones, negaciones, y demás etcéteras que nos mantenían en un estado suspendido, en una irrealidad que resultaba incómodamente cómoda pero conocida y aceptada.  Estamos cayendo en cuántas cosas no son y, peor, cuántas no fueron ni serán.

 

Esta es una de las razones por las que estamos enojados, desilusionados, encapsulados, alejados.  Necesitamos hacer el duelo.  Lo he dicho otras veces, pero lo repito porque no caemos en cuán fuerte es este momento.  A fin de cerrar karmas, de liberar programas, de soltar vínculos, estamos siendo confrontados con actitudes, relaciones, ideas, emociones, lugares, y muchas cosas que debemos ver tal como son, no como hubiéramos deseado que sean.

 

El ego quiere seguir controlando y todo se le desmorona.  Ni tal persona hará lo que queremos ni tal situación será como lo soñamos… mientras venga desde los deseos egoicos, desde el miedo, desde la carencia, desde la desvalorización.  ¿Podemos darnos cuenta lo poderoso que es esto?  Si no trabajamos para sanar esos aspectos, solo seguiremos perdiendo, porque vemos lo que no hay, lo que no está ahí.

 

 

 

Este mundo es una construcción hecha para que el ego elabore sus aprendizajes, guiado por el alma.  Hace bastante, el ego tomó el mando (creyéndose omnipotente, omnipresente y omnisciente) y se puso a la tarea de crearlo a SU imagen y semejanza.  Es lo que hay.  Un mundo lleno de injusticia y apariencia, en el que casi nadie es, sino que muestra quien debe ser.  Es tiempo de SER.

 

Entonces, nos encontramos con lo que hay.  ¿Qué hacemos con eso?  Algunas preguntas que te ayudarán (las publiqué la semana pasada, pero quizás no las leíste):

 

  • Estoy necesitando algo nuevo (una relación, un trabajo, una forma de vida, etc.): ¿cuál es la necesidad emocional detrás de esto?, ¿cómo me quiero sentir?, ¿cómo sería mi vida si esto sucediera?

 

  • ¿Qué miedos me impiden conseguirlo? ¿Cómo me saboteo? ¿Tengo temor a las opiniones de los demás? ¿Cuál es el lugar cómodo que tengo que dejar para lograrlo? ¿Qué pequeñas acciones podría realizar para comenzar?

 

  • Cualquier cambio o aprendizaje consiste en Prueba y Error. ¿Me impido tratar con la excusa de que debo ser perfecto, no me puedo equivocar, qué van a decir los demás, no sé lo suficiente?

 

  • ¿Uso a los otros como una justificación? “Ellos” no “me” dejan, me juzgan, me maltratan, me… ¿Soy responsable de mis ideas, emociones y actos.

 

  • ¿Me conozco realmente, identifico mis cualidades y dones, admito mis aprendizajes, me acepto y me amo tal cual soy?

 

Toma estas preguntas como una guía y escribe todo lo que te surja, sin parar, dejando que tu inconsciente se manifieste. Sé sincero y realista. Luego, haz algo al respecto. Comienza por ti mismo; el cambio nunca es forzar el afuera sino transformar el interior, ya que de allí se crea todo. Sé paciente y perseverante. Estamos en un “vacío”, todavía no se están concretando muchas cosas pero el trabajo interior que hagamos es fundamental. Ámate lo suficiente para comenzar.

 

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