Escribe una Autobiografía Positiva.

Recontar tu historia.

Hace bastante, le pedía a mis pacientes que hicieran una Autobiografía Positiva.  No se trataba de excluir los momentos dolorosos ni de edulcorar sin motivo sino de encontrar las buenas cosas que habían sucedido (y que muchos tienden a ignorar, concentrándose en las malas para victimizarse) y las enseñanzas que traían los sucesos difíciles, junto con una proyección de lo que deseaban para el futuro.

Nuestra vida es un cuento que nos contamos.  Es sumamente subjetivo; no tiene nada de imparcial, sino que está sujeto a memorias manipuladas por nuestro Niño Interno y a puntos de vista muy poco neutrales, que la mayoría de las veces nos perjudican y nos ponen en situaciones de desventaja y de irrealidad.  Como ese cuento influye enormemente en nuestras decisiones, objetivos y emociones, el solo hecho de cambiarlo hacia una perspectiva que nos realce y honre tiene mucho poder.

Aquí van algunas sugerencias:

  • Puedes comenzar desde antes de tu nacimiento, con la historia de tus padres y de cómo fue tu concepción, tu embarazo, tu parto. Si no lo sabes, ¡invéntalo!
  • Cuenta, animadamente, los hechos más hermosos, notables, motivantes, tiernos, divertidos, emotivos que marcaron tu vida. No escribas ninguna experiencia negativa o “buena, pero”, porque de esa manera la estás diluyendo.
  • Rescata de los momentos difíciles el valioso aprendizaje que ellos significaron para ti. Si nunca lo pensaste así, comienza a hacerlo.  Esto incluye preguntarte: ¿Cómo has llegado a ser como eres en el presente?  Para investigarlo, cuestiónate:
  • ¿Qué heridas o daños resientes haber sufrido?
  • ¿De cuáles de los dones recibidos te sientes agradecido?
  • ¿Quiénes fueron tus héroes o modelos importantes?
  • ¿De qué decisiones cruciales te sientes responsable?
  • La forma en que tu memoria trata con estos temas funciona para justificar actitudes presentes, tales como el resentimiento o la gratitud.
  • Describe tu presente de una manera que honres tus aprendizajes, tus logros y tus capacidades, sin disminuirte ni glorificarte, sino afirmándote en quién eres.
  • Diseña tu futuro. Comienza con una fantasía (¿cuál sería la más grande?, ¿qué clase de mundo te inventarías para ti?).  Ahora, pon realismo y llévalo a lo más inmediato y realizable para preguntarte:
  • Si todo anda bien, ¿cómo serían las cosas dentro de diez años?
  • ¿cómo es tu día, con qué personas te relacionas, qué trabajo tienes, cómo te sientes, qué actitudes tienes, cómo usas los recursos que posees, qué potencial desarrollas?
  • Hazlo tan corto o largo, simple o complicado como quieras, pero involúcrate de cuerpo y alma con tu relato.  Cuanta más pasión pongas y más claramente lo veas, más rápidamente será real.  No escribas cómo llegar allí, ni algo cerrado y “seguro”: deja que la Vida te vaya sorprendiendo con cosas mejores que las que pudiste soñar.

Si dices que deseas algo, pero piensas o haces lo contrario, no lo lograrás, porque sólo la unidad, la integración de tu cuerpomente y de tu energía dirigidas hacia un fin llevan a la realidad lo que expresas.  Esta Práctica te hace consciente del valor de tu vida y de lo que puedes lograr.  Una vez que tienes clara tu meta, deja que ella te vaya guiando (abierto, confiado y feliz), sabiendo que  está sucediendo.  Agradece todo lo que se vaya materializando.

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